Mujer IX

IX

—No te necesito puedo vivir sola.
Solo me quería ir de ese lugar; aun no podía creer que él me hiciera eso. Donde quedaron sus promesas, ya no podía confiar en él y por más que me alejara él siempre me hostigaba mediante de mis amigos. No podía soportar sus celos, era como si mi mundo se viniera abajo las cosas de mi alrededor cambiaban, solo quiero escapar ya no puedo creer en sus palabras.
—Eres… vamos mi amor no era mi intención es que… no soporto verte con otro hombre, vamos nena compréndeme.
Solo observaba a Max mirando y volteando a todas partes irritado, no sabía cómo hacerle entrar en razón era como si una bestia se apoderara de él.
—Max, son mis amigos, solo eso—. Decía tratando de tranquilizarlo.
—Estoy harto que siempre digas eso, no ves cómo te miran Vanessa es obvio; le gustas, la manera que te toca, que te sonríe, la manera en cómo te saluda y créeme Vanessa a mí nadie me quita a mi chica.
—Estás loco ya no te soporto no quiero salir contigo. También necesito mi espacio y sobre todo hablas de celos, como puedes decir eso si ya una vez me engañaste con otra y aun piensas que te voy a pagar con la misma moneda, eso ya no es normal. Estas perdiendo el control—. Las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos era tanto el dolor que sentía que no pude resistir más.
—Lo vez solo lloras sin ningún sentido a veces pienso que no vales nada eres cualquier puta que recogí de la calle, solo eso. Hay varias chicas que me buscan para salir con ellas y son mejores que tú lo sabes.
—Entonces por qué siempre me buscas estúpido.
De pronto solo pude ver como levanto su mano y lo estrello hacia mi rostro, por momento solo escuche la resonancia que produjo aquel golpe; fue tan duro el impacto que mi rostro en instantes quedo viendo del otro lado de aquella habitación, tanto dolor por un golpe en la mejía, jamás había sentido algo así.
—Que no se te olvide soy tu hombre y tú eres mi chica y me debes respeto—. Max solo me miraba perplejo como si hubiera entendido lo que me había hecho. Jamás me había tocado, era como si yo misma hubiera abierto la caja de pandora.
—Lo vez Vanessa nada de esto pasaría, si siempre estuvieses a mi lado—. Lo decía mientras movía la cabeza de arriba a abajo reiteradas veces.
La habitación quedo en silencio como en 5 minutos, luego él fue hacia el armario y saco una pequeña mochila y empezó a sacar algo, mientras tanto solo me quede en el mismo lugar en donde me golpeo, no me podía mover; me había quedado totalmente paralizada del miedo y de la impotencia de no hacer nada. Luego él se acercó a la cama y se sentó. Miré hacia donde estaba el y empezó a consumir un poco de LSD, mientras lo hacía dijo entre dientes que esta noche iba a ser genial, luego recordé que a las 10:00 P.M. tendría un concierto para celebrar el cumpleaños de unos de sus amigos. Luego se paró y me dijo.
—Te vas a quedar toda la noche en ese lugar. Acaso no me escuchaste—. Max fue hacia mí y me empezó a tocar por todos lados diciendo que era de él y de nadie más.
—Ya suéltame—. Le decía mientras forcejeaba con él, luego me soltó y fue de nuevo a la cama y tomo un poco de LSD. Y fue de nuevo hacia mí.
—Vamos nena; nos vamos a divertir.
—Ya Max déjame en paz, no quiero esa porquería—. El intentaba introducir eso en mi boca no podía soportarlo y luego empezó a tocar mi pecho y los empezaba a apretar con mucha fuerza. Cuanto estaba a punto de introducir la droga en mi boca; moví mi cabeza a la altura de su muñeca y lo empecé a morder. Cuando él me soltó tome mi bolso que estaba en el perchero y trate de salir de aquella habitación.
—¡Maldita! Vanessa esto no se quedará así.
 Cuando llegue a la puerta trate de abrirla, pero estaba cerrada con llave; así que busque en mi bolso y encontré mi monedero donde tenía la llave y cuanto la abrí sentí como si alguien estuviera atrás de mí, cuando voltee era Max y me dijo que si iba a algún lado; de nuevo me quede paralizada y cuando volví a ver como levantaba de nuevo su mano me agache por reflejo y su golpe había fallado. Cuando me incorpore solté repentinamente mi bolso y puse mis manos en su rostro y lo empecé a rasguñar y cuando pude mirarlo bien le había lastimado un ojo y en su rostro estaba totalmente ensangrentado, solo tome mi bolso y antes de salir le dije.
—Eres un imbécil, jamás me vuelvas a tocar.
Una vez fuera de aquel hotel me dirigí hacia un parque que estaba en unas cuadras de ahí, mientras caminaba pensé en varias cosas y sobre todo lo que había sucedido hace un momento. Después miré hacia la dirección de donde estaba el hotel y empecé a preocuparme ya que no sabía en donde quedarme y en mí bolso no llevaba mucho dinero y a estas horas no sabía con quién acudir para que me ayudara, pero; lo peor de todo era que había dejado mi teléfono en aquella habitación y sabía muy bien que no podía regresar a aquel lugar.        

Continuara…

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1 comentario

  1. Alguna ves una chica me platicó que vivió algo similar, es tanto gracioso como a la ves triste que las mujeres estén con este tipo de personas, y a pesar de lo que les hacen sigan tras de ellos, luego dicen que los hombres honestos y buenos no existen, pero la verdad es que esos hombres "solo somos sus amigos"... Saludos a Andres y sigue con esta historia tan buena

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