La primera sensación

La primera sensación


En aquel lugar, en aquel instante de conocerte sabía que habías dado lo mejor de ti, ahora me voy, sin tener idea a que rumbo o camino seguir. Acompáñame sé cómo la luna que brilla en aquellas noches cuando estuve contigo, por favor no te olvides de mí y se mi compañera, la única que está autorizada en estar en mi mente, alma y corazón.

Desperté aquel día, era mes de semana santa, estaba de vacaciones y de levantarme temprano como lo hacía para ir al colegio ya no era necesario, no hacía falta levantarme y no existía motivo para hacerlo. Los sueños son como regalos que mi mente produce para satisfacer necedades inalcanzables; sin embargo, porque pienso así, quizás si me animo… no es que tenga miedo de saber la verdad. Mis amigos se preocupan, piensan que me obsesionó fácilmente, pero me gustaría creer que no es así. Miro mi habitación, los rayos del sol entran en aquella ventana como símbolo de invitación creo que lo escucho, si aquellos rayos de luz dicen — Ya levántate no porque hoy no vas a ir a la escuela significa que te quedaras todo el tiempo ahí acostado —. Si es otro día más, aunque sea de vacaciones tengo que aprovechar cada instante de mi vida, quien me asegura que este podría ser el último día de mi vida, aun si fuera así que podría hacer, se me viene alguien en mente si… si este fuera mi último día me gustaría estar a su lado a solas sin ser molestados por los demás, solo así sería mi primera sensación. Me levanto de la cama y debo salir a dar la cara al sol.

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