Las Bitácoras. Quinto Mes

Un hombre ha comenzado a vigilar a una chica de secundaria. Al parecer, no sólo es atracción física, sino que sus emociones también juegan un papel importante. La ha seguido, ha estado cerca de ella, la ha visto y ha hablado con ella sólo una vez. En un mes pueden ocurrir muchas cosas. Ahora ha llegado otro mes de anécdotas.
Éste es el último mes de aquellas bitácoras.

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Semana 17 (del 24 al 30 de Mayo)
Sigo viendo a mi amada Jess, triste, extrañando a su novio, claramente ya sin posibilidad de verlo nunca más. Hablando con la policía, hablando con sus padres, hablando con sus amigas. Hablando sola. Creo que ese es el mejor momento para entrar en acción. Aunque aún no sé qué decirle o cómo abordarla. Creo que es lo de menos, la estopa con cloroformo aún sigue óptima. Pero espero no usarla.
No me enorgullezco de lo que he hecho, pero hasta yo sé que, si había alguien que me estorbaba el camino, lo preciso era deshacerme de él. Así lo hice, y aunque mi amada esté triste, no dejaré pasar la oportunidad de hacer que yo sea su héroe, quien la haga sentir mejor.
-Un Día Después-
Las cosas salieron bien. Me acerqué a ella y sólo le hablé muy poco. El plan es eso: acercarse, hablar un par de minutos para dejar una imagen e irse. Así lo hice y funcionó. Por supuesto, nada hubiera servido si no hubiera hecho lo que hice, y lo que dije.
Me acerqué y le pregunté si se encontraba bien:
-No. Estoy mal. Mi novio no aparece desde hace días.
-Eso es un mal rollo. Espero todo termine bien. Yo también pasé por algo similar así que te pudo decir que todo saldrá bien. –Le tomé la mano y quizá ella no se dio cuenta. Sentí su piel, suave y fría-. No te preocupes. Todo se resolverá. –Le di un pequeño apretón en la mano y después a solté-. Si necesitas hablar no dudes en visitarme, vivo ahí –dije mientras señalaba la casa de enfrente-, siempre estará la puerta abierta. Cuídate.
Caminé un poco rápido para evitar regresarme y abrazarla, evitar que mi instinto hiciera lo que quisiera. Me alejé y caminé durante unas horas hasta regresar a mi casa y ver que no estaba.
-Dos Días Después-
Les dije que las cosas salieron bien porque ella me visitó. ¡Imaginen la felicidad que tuve en ese instante! Verla del otro lado de la puerta, esperando a que le abriera. La espera no se percibió ya que su presencia no tenía temporalidad.
Me contó que salió de clases pero que no disfrutó de la ceremonia por pensar en su novio. Por supuesto, yo evitaba escuchar esa parte de su novio, pero lo oía, no podía dejar de verla. También me contó que fui la única persona que le habló ya que todos se alejaban de ella por temor a que les pasara algo.
Así sucedió durante dos días. Ella me visitó durante unos minutos y me platicaba lo que sucedía. Yo prefería guardar silencio y decir frases muy cortas para que le diera importancia a lo que ella decía, y funcionaba. Y funcionó.

Semana 18 (del 31 de Mayo al 6 de Junio)
Las cosas seguían de lo mejor. Cumplidos 7 días de que mi amada Jess me visitaba unos minutos, creciendo a una hora, me decidí a invitarle un café o un té. Ella aceptó el té. Me acompañó a mi cocina y en el camino me seguía contando. El plan era llevar esa atención a otras partes. Ya a tenía sentada en el sillón, pero ahí no servía de mucho. Tenía que darle movilidad para que se distrajera y comenzara a hablar sobre otras cosas que no fuera de su novio. Aunque fuera difícil.
Traté de cambiar el tema durante unos días, pero no pude, ella siempre volvía al mismo tema. Traté de poner algunos objetos sobre la mesa para que pensara en otra cosa, pero los evadía. Traté de tocar sus manos y decir unas palabras de compasión, pero ella se molestaba y volvía a mencionar la ineficacia de la policía.
Yo, como siempre, escuchándola.
Hasta el martes, en el que me atreví a acercarme y a abrazarla. Aproveché el momento en el que recordó algo muy triste y lloró. Primero me levanté para ir por papel y al regresar me senté más cerca, tanto que sólo levanté mi brazo y la rodeé con él. Ella se inclinó y se recostó en mi pecho. Mi corazón palpitó a 200%.

Semana 19 (del 7 al 13 de Junio)
Para efectos de una buena cronología, he decidido mencionar el día. Hoy es jueves y he estado éstos dos días mirando a mi chica un poco menos triste, quizá ya un poco resignada. Sólo que ocurrió algo que no me gustó para nada.
De acuerdo a lo que me contó mi amada Jess, llevaron a un perro para que tratara de encontrar el cuerpo de su novio (aunque pretendo dejar de decirle así, mejor seguir así, ya no me importa). Y lo hizo. Encontraron el lugar en el que lo enterré, junto con el cuchillo. Cuando escuché eso no pude evitar hacer un gesto, le dije a mi amada que era de sorpresa, aunque sí, pero no por la misma razón que ella.
La policía le hizo otro interrogatorio de la escena, del lugar, del cuchillo, pero ella no sabía nada. Yo sí sabía, pero nadie me vincularía con él, apenas había contactado a Jess.
Los días siguientes continuó llorando, y podría decir que me acostumbré a verla llorar, a sentirla en mis brazos, a tocar su piel fría de sus manos, a sentir su cabello largo mientras se recostaba en mí. Podría decir que llegué a sentir algo más, y es que así fue. Mi corazón latía no sólo por la cercanía de que me encontraran, sino por ella, por su cercanía en mi cuerpo. Provocaba varias reacciones en mí.
Siendo sábado, ella me visitó un poco más tarde. Me dijo que en su casa hubo una discusión acerca de su novio, que lo habían visto salir de su casa, que había estado en el cuarto de mi amada Jess, y ella les contó todo. Se enojaron con ella y se escapó. Lo bueno es que me vino a ver. Lo malo es que pudieron haberla seguido. Si fue así, jamás lo supe porque no pasó nada más. Sólo su visita, su llanto, los abrazos, y el primer beso.
Fue tan irreal. Fue como si dos planetas explotaran en mi boca. Como aquellos dulces ácidos que comías y que hacían que tu boca sintiera pequeñas explosiones. Así, pero a la enésima potencia. No había descripción exacta para ello, sólo sé que fue el único beso que nos dimos porque ella se fue a su casa después de eso. Me dijo que tenía que volver.
No la vi hasta una semana después. La vi diferente.

Semana 20 (del 14 al 20 de Junio)
No es para olvidar que ella era menor que yo, mucho menor. Apenas había terminado la secundaria, y yo ya estudiaba la universidad, pero a veces la edad no se ve a simple vista, y es engañosa. Pero otra cosa que nos engaña es el corazón.
Era jueves y no paraba de pensar en Jess, en lo que estaría haciendo, en lo que le estaría diciendo, en la investigación, en todo. Escribía algunas cosas y trataba de que se escucharan bien, para enseñárselas a Jess, para que supiera lo que sentía por ella. Para decirle que la quería.
Pero las cosas no habían ido muy bien. ¿recuerdan que mencioné que nadie había seguido a Jess a mi casa? Pues quizá me equivoqué. Ayer llegó un hombre a mi casa y me ofreció dinero por irme y dejarla en paz. Yo le dije que no lo haría ni por toda la fortuna del mundo. Él me preguntó mis razones y mis intenciones con su hija. Yo le respondí que sólo era un amigo que la escuchaba mientras sufría la pérdida de su novio. Y quizá mencionar esa palabra hizo que el hombre reaccionara y pensara que decía la verdad. Se fue y tampoco lo volví a ver.
Seguía desvelándome, pensando en Jess. Seguía desvelándome y pensando, desvelándome y pensando.
Era domingo y miré por la ventana. Jess pasaba por la calle vestida de negro. Quizá iba al funeral de su novio, aunque recordé que lo habían celebrado antes. Quizá harían otro, ahora sí, con el cuerpo, pensé. Pero no. Unos pasos más adelante había un chico, uno que había visto hace semanas en la fiesta de febrero, al cual abrazó y besó profundamente. Lo reconocí. Era mi contacto. El que me había ayudado a acercarme a Jess.
Claro que me enojé, me puse como una furia y destrocé algunas cosas de mi casa. Y no había otra cosa que usar la estopa una vez más.
Me devané los sesos pensando en un plan para atrapar a los dos. Sí, a los dos. No había perdido tanto tiempo esperando a Jess para que hiciera esa estupidez. Así que ahora los dos compartirían el asiento trasero de mi auto, mi sala y un hoyo más profundo, difícil para el perro “detector de cuerpos”.
No perdí tiempo. Hice lo mismo que con el primer tipo, así que todo fue rápido, planeado, sin errores, limpio. Decidí quedarme con el cuchillo para no dejar más evidencia. También decidí irme de aquella ciudad. Al fin y al cabo ya no había ningún motivo por el cual quedarme.

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1 comentario

  1. Hola! Devolviendo la visita, interesante forma de narrar, muy cinematográfica, voy imaginando plásticamente el escenario...
    Un gusto conocerte!

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