Mujer XVIII (Epilogo)

Epilogo


Los días transcurrieron y pronto me dieron de alta en el hospital, regrese a mi trabajo de manera habitual. Todo había terminado aún recuerdo cuando los oficiales me habían encontrado, ya había perdido cierta cantidad de sangre y los médicos me dijeron que si no hubieran llegado a tiempo posiblemente habría perdido la vida. Cuando me encontraba hospitalizado me visito varias veces el oficial Pérez el que había llevado el caso y con los resultados del análisis del tubo que había impedido que Sofía escapara encontraron cabello, el mismo cabello encontrado en el hospital el mismo día que recibí el golpe dejándome inconsciente y la desaparición de Sofía, también cerca del parque encontraron una bata y un gafete falso de medico el cual venia en ella un nombre falso y la foto de Eduardo, eso explicaba la manera fácil de que Eduardo pudiera haber entrado sin ser visto en el hospital y así llevar a cabo su plan de llevarse a Sofía sin que nadie dijera nada, en esa misma bata encontraron también cabello y con los resultados de ADN que se llevaron a cabo pudieron identificar que concedían y que Eduardo era el responsable de aquel incendio cuyas vidas de los que elaboran ahí se perdieron y en los cuales solo hubo pocos sobrevivientes y no solo eso también algunos testigos del hospital habían dicho que Eduardo varias veces entro a la habitación de Sofía, pero todos se fueron con la idea de que era un médico de intercambio o por su edad alguien que estaba haciendo su servicio en el hospital, eso me sorprendió mucho y aún más cuando supe que varias veces visito a Sofía.

Antes de que me dieran de alta le pregunte al oficial Pérez como supieron que Eduardo se escondía en aquella cabaña, el cual el me contesto que un vecino cercano al papá de Eduardo vio salir de su casa con una jovencita el cual le estiraba el brazo con tal de meterlo a un coche y a dirección del bosque y que después de ese día el mantuvo un comportamiento muy sospechoso ya que había días que no llegaba a su casa, así que recordó que el papá de Eduardo había comprado ya hace muchos años una cabaña en la cercanía del bosque, así que supuso que ahí era donde se refugiaba.

Días después en el bosque encontraron el cuerpo sin vida de Sofía, se había suicidado con la misma soga que utilizo Eduardo para atarla y los peritos vieron que fue víctima de abuso, lo más probable es que Eduardo había abusado sexualmente a Sofía durante ese lapso de tiempo que estuvo con él en aquel lugar. Cuando lo supe mi corazón se partió en dos, quizás ese fue el motivo que impidió que me desatara cuando nuestras vidas corrían peligro, fue ese el valor que tuvo para poderse desatar y así golpear a Eduardo al oír que se había acostado con él.

***

Salí del trabajo el día era nublado, el sol solo brillaba detrás de esas inmensas nubes grises, caminé un poco; cruce algunas cuadras y la lluvia se estaba haciendo presente gota tras gota empezaba a empapar el pavimento y después una ligera llovizna se hizo presente, mis lágrimas se mesclaban con la lluvia, había perdido a Sofía, en esos instantes nunca la pude comprender y tampoco sé porque se suicidó, quizás la realidad la supero y cayó en aquel abismo.

El semáforo estaba en rojo mire hacia el otro lado y ahí estaba aquella mujer era la misma chica que había ayudado aquella vez en el parque con la que mantuve una pequeña conversación en el estacionamiento del hospital y la cual ayude cuando ese rufián le intentaba hacerle daño. Si pudiera saber su nombre, alguien como yo con esa mujer… la moneda estaba en el aire, la luz del semáforo se puso verde y cruce aquella avenida fui directo hacia ella me acerque un poco y le dije.

— Hola, te acuerdas de mi soy Tomás.

Ella voltio y se vio sorprendida.

— Si, fuiste aquella persona que me ha salvado en dos ocasiones. — Dijo.

La mire y a pesar de que la lluvia caía más fuerte, respire y dije.

— ¿Cómo te llamas, nunca te he preguntado tu nombre? 

El cual ella me contesto.

— Es verdad, ¿eres Tomás cierto?, me llamo Vanessa.


Mi mente pensó “Vanessa que lindo nombre”, ambos nos quedamos viendo uno al otro en aquella avenida, y a pesar de la lluvia la mirada de aquella mujer me dejo cautivado.  

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