El Fugitivo (Capítulo 8)

CAPÍTULO 8
Pero no volví al local y no volví a verlo.
Al día siguiente, mientras veía en la televisión un programa de concursos, llegó una patrulla a la entrada del edificio donde vivía. Su sirena comencé a escucharla cuando estaba a unas cuadras y no me sorprendió que llegaran al lugar donde estaba. De hecho, los estaba esperando. Se habían tardado.
Tras la primera patrulla llegaron otras más y formaron un medio círculo alrededor de la entrada (no podía ver, pero seguramente también en la puerta trasera).
Uno de los policías salió del auto. Llevaba un altavoz en su mano derecha y en la izquierda su placa.
-Somos la SSN*. –Gritó el policía mientras enseñaba su placa-. Te tenemos rodeado. Sabemos que estás aquí y te daremos 10 minutos para que salgas. No hagas nada estúpido. Si no sales tendremos que entrar. No te preocupes por los demás inquilinos, ya fueron puestos a salvo. Entonces, te preguntarás porque el tiempo. Bueno, no queremos asustar a la gente con disparos innecesarios así que, tú dirás, sales y terminamos esto como personas civilizadas o quizá no salgas de este edificio.
Lograba ver todo lo que pasaba desde la ventana, detrás de la cortina para que no me vieran, pero no importaba mucho. ¿Quién me delató? ¿Clara? No creo. Me tiene rencor, pero no tanto como para darme mucha importancia. ¿El taxista? Ni me reconoció. ¿Andy? Podría ser. El bastardo de Andy. Seguramente me vio en las noticias y dio el pitazo. Si salgo de ésta ya iré tras él.
Los policías platicaban. Quizá para entrar o para burlarse de mí. Eso acrecentó mi ira y les hubiera gritado, sino fuera porque necesitaba salir vivo de ahí. Pensé en el modo de salir, pero todas las ideas me parecían malas. Por abajo no podría, así que sólo quedaba arriba.
Estaba seguro de que aún no habían entrado así que tomé el arma, una botella de alcohol y un pañuelo para crear una bomba molotov, y la lancé a la habitación antes de salir.
-Mala decisión. Desde acá abajo estamos viendo sus movimientos así que no intente escapar. Lograremos atraparlo en cuanto de un paso afuera. Si lo hace, al menos hágalo con intención de seguir con vida.
Sus palabras me retorcían los oídos. Caminé pensando en su voz amplificada y distorsionada. Subí las escaleras hasta el techo. El aire me recibió con una ráfaga fresca y mi vello se erizó. Logré distinguir que, en los techos de los edificios circundantes también se encontraba un policía. Me halagó ver tanta atención hacia mí, pero también me decepcionó pues no tendría opciones para huir.
-Creo que ya viste que no hay salida –volvió a hablar el policía. Estaba harto de escuchar su arrogancia-, así que no te molestes en pensar en algo más. Baja y platiquemos un rato. Estoy esperando que me cuentes porque lo hiciste. Porqué salir cuando estaba cerca de terminar tu condena.
Sinceramente me encontraba en un dilema: si continuaba no saldría vivo, no había manera de escapar; si me quedaba y me atrapaban… Decidí que sería lo mejor. Ya pensaría en cómo salir otra vez.
Mientras bajaba las escaleras, recordaba el motivo por el que había salido, o al menos el inicio del motivo. Había olvidado la razón de todo aquello, y ahora me invadía como el viento de la azotea.

*SSN: Sociedad de Seguridad Nacional

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