Acceso Denegado Capitulo: XXIV - Final


Acceso Denegado
Capitulo: XXIV - Final

No podía creer que lo que había escuchado en el teléfono. Ya era algo tarde y me disponía a revisar mis cosas. Trate de contactarme con Sharon, pero no obtuve suerte con ella, ni su teléfono celular o de su casa me contestaba y por una red social no obtuve respuesta a pesar que incluso le mande un email. No sabía si estaba bien o si aún era mi amiga después de lo que paso. Cada minuto convertido en horas fueron para mí un calvario. Después pensé en Paola y ella me contesto por face… ella se preocupó cuando vio que me estaban dando una buena golpiza, le expliqué los detalles revelando algo de mi pasado y que solo fui una víctima de aquel momento que tuve que vivir. Ella comprendió todo y estuvo de acuerdo que era una mala persona que solo estuve en el lugar equivocado. Algo que igual se me hizo raro fue que tampoco sabía nada de Sharon incluso toque el tema de la sala de Michelle si en una de esas revelaba algo que posiblemente me ayudaría. Ella me platico que Michelle estaba harta de los regaños de su mamá, incluso que se había peleado con Jair y si estaba molesta conmigo ya que pensaba que había tomado mucho y fui uno de los responsables de que iniciara la pelea. Eso me lastimo que ella pensaba que era un irresponsable o que era ese tipo de personas que se peleaban cuando tenía unas copas de alcohol en cima. La conversación duro unas horas, hasta que mi madre me grito que alguien me estaba buscando en el teléfono, al principio me extraño, hasta que menciono el nombre de Sebastián.

Cada segundo que escuchaba a Sebastián explicándome lo que le paso a Fernando y a su crew me hizo sentirme mal, por un momento pensé que iba a vomitar. Quede sumamente perplejo. Sentí un fuerte dolor de cabeza, solo sé que fue duro escuchar lo que le había pasado a mi ex compañero de secundaria.
— ¿Porque hicieron eso? — pregunte.
— La verdad viejo, no tengo idea quizás algo hizo Fernando para recibir este castigo. Cuando íbamos a ingresar escuchamos disparos, así que nos ocultamos en unos botes de basura y en cinco minutos vimos salir a unos sujetos que conocí los cuales son la mano derecha de uno de los peces gordos de esa secta. Ya solo entramos y vimos a Fernando y a otras cinco personas muertas. Fue duro incluso ahorita Ale está afectada por lo que vio. Después abandonamos el lugar, tomamos algo de dinero que aún estaba y después buscamos un pequeño motel, el cual tuvimos ciertos problemas de rentar una habitación ya que vieron a Ale muy joven y yo que soy mayor a ustedes pensaron…. Bueno tú ya sabes ¿no? Viejo, ahora trataremos de terminar lo de Michelle y veremos si el Nmap hayo algo que nos pueda servir. Solo ten cuidado en salir. Siempre vigila si alguien está siguiéndote, aún no sabemos si fue realmente un ajuste de cuentas o algo más paso.
— Es verdad, bueno ya que estamos en esto, solo me pude contactar con una amiga la cual nos acompañó ayer a la fiesta y me conto que no se ha comunicado con Sharon. También me dijo que Michelle está enojada con Jair y con sus amigos al igual que yo. Y que su mamá a presionado mucho a la familia de Jair para que nos juzguen como adultos o que nos expulsen de la escuela. La verdad we… no quiero terminar en la cárcel. — le decía a Sebastián procurando que nadie de mi casa escuchara la conversación. 
— No te preocupes viejo, solo has caso omiso. Me extraña lo de Sharon ella estaba bien cuando la dejamos a su casa. Es raro que algo le haya pasado o que no te responda. Lo único que te queda es ir a verla.
— Cierto esa es una opción, ¿cómo esta Ale? — pregunte preocupado por ella.
— Un poca más tranquila. Solo se metió a bañar. Cuando termine checaremos si ya la policía logro ir a la casa donde Fernando y su pandilla se reunían. Hicimos una llamada anónima. Y ver si logramos entrar en la base de datos de la policía municipal y ver como siguen las investigaciones.
— Eso espero. Gracias por todo. — la llamada terminaba y solo pensé en ir a buscar a Sharon.


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— Mi señor hemos encontrado al cáliz supremo, el que abre y controla el sello de Orkos. — decía Jacob enseñándole la foto de Michelle a su maestro el cual sentado es un sillón totalmente en negro y custodiado por seis personas y el cual llevaba una extraña mascara cosida en varias partes de color marrón.
— Excelente, hermano Jacob. Supe que tuviste que castigar al hermano Fernando, era muy joven, pero sin dudas rompió las reglas.
— Si, su excelencia. Después me arrepentí ya que en sus manos poseía esta imagen la cual se puede convertir en la madre de nuestro señor.
— Es una lástima que el ya no esté con nosotros. El jardín de las tinieblas es lo que le espera como recompensa y no estará en uno de los seis infiernos. Eso será su recompensa por darnos al cáliz, el cual en su vientre resucitará a nuestro señor Evoct.
— Mi gente ya está trabajando en la búsqueda del cáliz. Cuando tengamos noticias le avisare lo más pronto posible. — decía Jacob mientras mostraba alabanzas a su señor.
— Es importante encontrar a la jovencita. Más cuando la encuentren traten de no lastimarla, es importante que ella este sana para que así nazca nuestro señor. Hay que respetarla ya que ella será la madre de el quien guía y controla nuestro destino. —  decía el gran maestro de Jacob.
— Lo que usted diga maestro Caín. — Jacob se levantaba mostrando su última alabanza a su maestro. Una vez dándole la espalda a Cain69 mostro una pequeña sonrisa al salir de aquel recinto.
   

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Mientras tanto Alex no obtuvo suerte al buscar a Sharon. Ya que llegando a su casa nadie le abrió y por más que estuvo ahí. Nadie más llego. La casa lucia muy tranquila, levantando cualquier tipo de sospechas a Alex, pero sin concluir con ninguna. Para el todo era aún más confuso. Viendo llegar el atardecer. Decidió irse de aquel lugar viendo la ventana donde en teoría debería estar la habitación de Sharon.
La noche llego y sin tener más llamadas de Sebastián, decidió irse a dormir con el miedo de todo lo que le había sucedido en estos dos días.  
      

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El oficial Zepeda llevaba más de tres horas viendo el pizarrón, el cual estaba plagado de fotos de estudiantes de la prepa 86. Después coloco las fotos que los peritos habían tomado de la casa de Fernando al igual que las fotos de los cadáveres de los que se encontraron ahí muertos. Tratando de vincular los hechos de cada caso. Una de estudiantes desaparecidas y la otra de estudiantes asesinados con arma de fuego, para el nada tenía sentido. Solo deseaba llegar a casa son su familia y poder descansar.
— Maldita sea, pero que mierda, vamos piensa cabrón. — decía susurrando viendo una y otra vez aquellas fotos. Hasta que escucho entrar al oficial Pérez.
— Aun no te has ido. — decía el oficial Pérez.
— No, nada de esto tiene sentido. Que te dijo ese pendejo. — decía el oficial Zepeda cansado del estrés que estaba sometido.
— Nada, realmente nada interesante. Se asustó cuando le enseñe las fotos y dijo que uno de ellos que se llama Fernando que es el hijo de la familia donde ocurrió el asesinato, es el hermano de su amigo. Rogelio así se llama su hermano del difunto. Aunque no quiso decir más. Ya que los dos hermanos se pelearon. Y una vez tuvieron vistas de parte de sus tíos y su padre encontró a su hijo Rogelio masturbándose mientras veía a su prima cambiándose en el baño y decido correrlo de la casa. Así fue como se separaron las relaciones de hermano entre Rogelio y Fernando. Fernando continuo sus estudios en la prepa 86, mientras que Rogelio se unió en una pandilla los cuales se llaman los de Alicante o algo así. Solo que Rogelio no sabía que su cuate este dique dj le compraba Drogas a Fernando. Y lo que más me intereso y él solito me lo dijo fue que ellos dos fueron lo que se habían peleado en la casa de esta señora histérica. Pero que antes de que eso sucedieron vieron a un antiguo compañero de Rogelio y pues todos se dispusieron en golpearlo sin ningún motivo o eso fue lo que él dijo. Después vio entrar a Fernando junto con otros compañeros de él y los cuales cinco son los que ya no viven y después el entro a la pelea sin ningún motivo aparente.     
— Crees que sea un ajuste de cuentas entre hermanos. Piénsalo se pelearon el viernes y ahora resulta que hoy en la mañana muere. — decía Zepeda mientras veía una vez más las fotos.
— Ahora lo que más temo, es que este tal Rogelio se lleva bien con el hijo del secretario.
— ¡Espera un momento! Dijiste que no dijo nada interesante, esto es interesante. — decía Zepeda algo confuso.
— Si, fue lo que dije. — decía el oficial Pérez y antes de continuar miro por todos lados primero y asegurándose que nadie más estaba en la oficina dijo lo siguiente. — Lo que me preocupa es que Rogelio y el hijo del secretario estén en esa secta que han estado secuestrando a varias chicas ya que en el cuerpo de Fernando estaba la marca que usan cuando dejan a las jovencitas tiradas en callejones las cuales muestran signos de abuso sexual y la típica marca en la pierna, cuello o mano.
— Es verdad quizás así se pueda interpretar de ese modo. Ya que si ese tal Rogelio es un pandillero que hacía en una fiesta de jóvenes. Y más en una de las colonias mejor posicionadas socialmente y sobre todo porque es un amigo cercano del hijo del secretario. — decía Zepeda el cual se había quedado sorprendido.
— Eso lo sabremos el lunes. Con suerte vemos a ese chico que golpearon y sabremos más sobre qué está pasando realmente.
Los dos policías fueron los únicos al salir de la estación de oficina dejando una de las computadoras prendidas.


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La noche transcurrió y llego por fin domingo. Todo parecía normal y Alex aun no tenía respuesta sobre Sharon y a pesar que fue a su casa tampoco tuvo suerte y aumento más la tensión ya que la casa seguía vacía y parecía como si nadie se hubiera presentado el sábado. Curioseando y pensando en mil eventualidades. Fue a la casa donde vivía Paola para saber si tenía suerte de saber su paradero. Pero tampoco tuvo suerte ya que Paola no sabía nada de Sharon y resignado volvió a su casa y al entrar escucho que alguien le gritaba.
— ¡Hey! Viejo. — se trataba de Sebastián y Ale.
— Que paso. — Alex les pregunto algo desinteresado.
— Venga que se vean esos ánimos hombre. — decía Ale tratando de animarlo.
— ¿Que sucedió viejo? — preguntaba Sebastián. 
— Aun no sé nada de Sharon. Parece como si no estuviera desde el sábado en la mañana y lo peor de todo; nadie abre en su casa y eso me preocupa. ¿Están seguros que ella estaba bien? — preguntaba Alex un poco molesto.
— Claro viejo. — decía Sebastián. — ahora lo más importante es que los policías irán el lunes a averiguar a Rogelio, Ernesto, Ángel, Benjamín y los que participaron en la pelea y eso te incluye. Lo malo es que el secretario del presidente municipal está totalmente limpio. Además, no pudimos descifrar los mensajes que envió Michelle. Pero es evidente que su madre ira con todo mañana. Pero al parecer la policía aún no sabe nada de tu identidad. Solo Michelle es la única junto con Jair que te pueden poner la soga al cuello. Pero lo bueno es que me entere al infiltrarme con el servidor que usa la policía es que el hijo del secretario este Jair puede estar vinculado con la secta de Evoct ya que piensan que la muerte de Fernando fue un ajuste de cuentas de su hermano Rogelio y como encontraron un símbolo el cual te haz de acordar que cuando de inscribiste en el aviso y en la advertencia de la página tenían ese logo, así que podemos crear información falsa y perjudicar a Jair y así chantajearlo para que no te señale y que convenza a Michelle de alguna manera en hacer lo mismo. Lo malo es que si investigan a fondo o resulta que Jair y Rogelio están metidos en la misma secta estará tus datos y si Estados Unidos mete su cuchara en el asunto. Posiblemente encuentren tu IP a pesar que hayas usado un proxy. De que te encuentran te encuentran viejo.
— Cosa que no creo. — decía Ale viendo a Sebastián.
— Si también te iba a decir que no es muy proclame que Rogelio y Jair sean miembros de la misma secta ya que llevo el mismo tiempo en esa secta junto con Fernando y aunque Fernando era un tonto, nuca nos dimos cuenta de eso y más que yo era uno de los que revisaba las solicitudes y como me lo ordenaban tenía que vigilar a los nuevos miembros. — decía Sebastián.
— Tal y como hiciste conmigo, ¿cierto? — decía Alex.
— hay que esperar a que llegue lunes. — decía Ale a Sebastián y a Alex.
Aquel domingo era definitivo para Alex, Michelle, Rogelio y Jair. Solo una jugada del destino cambiaría sus vidas.

    
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— Mi señor, perdone que le moleste. Pero… decía uno de los siervos de Jacob tocando la puerta.
— Como odio que me molesten cuando estoy en la cama con una niña. ¿Qué quieres?
— El hermano gatuno mando esta carta para usted. — decía su sirvo dejándolo debajo de la puerta.
— Déjalo más adentro. Para que cuando alguien pase no lo vea. Cuando termine de purificar mi cuerpo lo revisare. Decía Jacob mientras ponía en cuatro a una inocente niña de siete años.


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La noche fue larga y aun así llego el tan inesperado día. Michelle se preparaba para ir a la escuela, solo esperaba en el carro a su mamá. Mientras ella revisaba su teléfono y mandando mensajes. Ale y Sebastián de la misma manera se preparaban para pasar por la escuela de Alex. Antes de despedirse aquella tarde Sebastián le había platicado a Alex que irían con él a la escuela y tratarían de infiltrase, aunque las posibilidades eran difíciles, aun así, Sebastián tenía un plan el cual decía:

Mañana pasaremos por ti. Sino no nos vez por alguna razón te estaríamos esperando en el colegio. Aun así, creo que lo mejor sería que Ale llegue antes a la escuela para que nos avise cualquier movimiento que sea extraño ya que lo último que supe es que la madre de Michelle ira a levantar una carta a la dirección y al comisionado de la disciplina para que le den el visto bueno y los oficiales puedan entrar. Aun así, es una posibilidad muy baja y no creo que ellos acepten. Lo malo es que no sabemos si la policía estará en la mañana, al medio día o saliendo justo de la escuela. De todas maneras, nos daremos una vuelta si es que vemos algo malo y te mandaremos un mensaje si es que estas adentro de la escuela. Así que te pido que estés atento en tu teléfono por si te llega un mensaje, aun así, no olvides no estarlo viendo ya que en alguna clase te lo pueden quitar.

Por alguna razón Ale vio a Sebastián muy confiado que las cosas saldrían bien si es que algo malo pasara. En la mañana Ale decidió ir a la escuela, mientras que Sebastián iba a la casa de Alex. Sebastián llego y Alex ya lo estaba esperando ambos emprendieron el camino a la escuela, al mismo tiempo la mamá de Michelle se ajustaba el cinturón de seguridad y daba marcha rumbo a la escuela. Antes de llegar a un semáforo la madre de Michelle recibía una llamada el cual llamo la atención de Michelle.
— Que bueno que me habla, pensé que no les importaba la seguridad de los ciudadanos. Los espero en la entrada del colegio a penas partí y en seis minutos estaré con ustedes. — decía la mamá de Michelle.
Para Michelle, lo que planeara su madre le daba igual. Su vida y lo que paso se haría público en la escuela algo que para ella era inevitable. Sin darse cuenta Michelle y su madre un vehículo negro seguía a la de Michelle.
Mientras el oficial Zepeda se revisaba en el baño tomo su teléfono que había dejado en el lavamanos. Salió del sanitario y ya el oficial Pérez lo esperaba.
— Que te dijo esa pinche vieja loca. — decía el oficial Pérez mientras entraban en el carro.
— Nada, lo de siempre. Espero que esto termine lo más rápido, creo que es más importante revisar el caso de las chavas desaparecidas. Que tratar de intimidad a los jóvenes — decía el oficial Zepeda mientras se abrochaba el cinturón de seguridad.
— Que bueno que lo mencionas ya que no desayune. — decía el oficial Pérez mientras daba revisaba si alguien no se le cruzaba en el camino, mientras maniobraba el volante.
— le dije que estaríamos ahí a las 7:10 antes de que entraron los estudiantes. — decía el oficial Zepeda. 
— Ahí está cabrón. Si nos da tiempo de echarnos unas piches tortas. — decía el oficial Pérez.
Michelle y su madre llegaron antes y los alumnos se empezaban a reunir poco a poco. Ale estaba en una esquina cerca de un pequeño ciber café vigilando apropiadamente y el cual se llevó una enorme sorpresa. Después en ocho minutos llego Alex junto a Sebastián. Y Ale con la mirada señalo a su izquierda Alex miro y vio a Sharon que estaba junto con Paola. Sebastián vio el entusiasmo de Alex y solo le señalo a que fuera con ella. Alex camino y al mismo tiempo que caminaba un vehículo oscuro se estaciono cerca donde estaba el ciber café el cual Ale vio algo sospechoso y empezó a sentir que algo andaba mal ya que el vehículo solo se detuvo, sin que nadie saliera. Eran las siete de la mañana y a solo cinco minutos estaba a punto de abrir las puertas de la escuela. Michelle se percató por el retrovisor que Alex se acercaba a Sharon. Después se acordó que hubo un momento que en la fiesta no vio a Sharon y a Alex. Después recordó que Sharon estaba sola llorando a fuera de su casa.
— Hola. — decía Alex viendo profundamente a Sharon.
— Hola. — Sharon se limitó a solo decir eso y Paola solo los veía. Como viendo una especie de pelea entre parejas.
— Te busqué el sábado y hasta fui el domingo como tres veces y nadie me abrió. — decía Alex algo molesto.
— Salí el sábado por el medio día a ver a mi abuelita que se había puesto mal y la tuvieron que hospitalizar de emergencia y me quede ahí el sábado y el domingo mi mama fue en la mañana a traer algunas cosas que le pedían en el hospital y ya llegue algo cansada a mi casa en la noche. Y solo hoy vendré a la escuela ya que mañana mi mama me necesita para cuidar a mi abuela. — decía Sharon.
— Mínimo me hubieras avisado que tenías problemas. Quizás te podía haberte ayudado en algo. Incluso te marque. — decía Alex algo irritado.
— Oye, gracias por la ayuda, pero no eres nadie que me diga eso.
— Si, pero… — Alex vio que Paola vio por su lado donde él estaba y voltio a ver.
Michelle había salido del vehículo y camino hacia donde estaba Alex, Paola y Sharon. Enseguida se escuchó el ruido de un motor y rápido vieron que se trataba de un coche oscuro el cual rodeo a Michelle sin ningún problema. Rápido la madre de Michelle salió rápido del vehículo el cual en celular en mano había dejado caer al suelo.
— ¡Michelle! ¡hija! — gritaba la mamá de Michelle sin poder verla más que su cabeza que sobresalía del tamaño del vehículo. Michelle solo vio que el veiculo se posiciona atrás de ella y sin poder hacer nada salió un hombre que con un trapo puso fácilmente en el rostro de Michelle, ella lucho con todas sus fuerzas, pero el tamaño de aquel hombre era la de casi dos veces lo que media ella. Por más que se aferró Michelle hincándose al suelo. El hombre la levanto y la subió al vehículo.
— ¡joder pero que… demonios! — decía Ale. Mientras veía lo que estaba ocurriendo. Mientras que Alex, junto con Sharon y Paola solo se limitaron en mirar lo que estaba pasando.
Rápido el carro dio media vuelta y en instantes se dio marcha atrás, mientras la mamá de Michelle corría como podía hacia aquel vehículo. Que rápido dio marcha en frente y arranco dejando quemar llantas y se fue por la izquierda, Alex solo lo siguió con la mirada.
— ¡Que alguien salve a mi hija! — decía la madre de Michelle sin obtener el apoyo que ella desearía. La escuela empezó abrir puertas y el profesor a cargo de abrir las puertas miro algo confuso lo que había sucedido y en seguida corrió hacia la mamá de Michelle.
El carro que iba como rayo dio la media vuelta a una calle de la escuela y se detuvo en seco. Enfrente estaba una patrulla.
— Pendejo, viájate como manejas. Pinche perro. — decía el oficial Zepeda quien al mismo tiempo revisaba su uniforme manchado de atole que venía tomando. Mientras el oficial Pérez vio que el carro no tenía la placa de adelante. Y dejando que el vehículo diera marcha atrás y después arrancara yendo derecho. Vio que igual la parte de atrás no tenía placa. Entonces manojo yendo a dirección contrario.
— Mira a los alumnos. — decía Zepeda. El oficial Pérez vio que varios alumnos señalaban al vehículo que estaba a punto de desaparecer de la vista de todos.
— Pero que… diablos. Espera un momento no es la señora de la… — decía el oficial Pérez.
— Puta madre. Creo que está diciendo su hija. — decía Zepeda, tratando de descifrar lo que la madre de Michelle estaba diciendo.
— Pero que puta madre nos durmieron vamos por ese pendejo del carro negro. — decía el oficial Pérez.  El oficial tiro la torta de tamal que estaba a medias a la calle y con poca habilidad dio la media vuelta y arranco tratando de alcanzar al vehículo que se les había fugado.
Sebastián corrió hacia donde estaba Alex y dijo era lo mejor que pudo a ver pasado no viejo. Alex escucho eso.
— Pero que dices, acaban de secuestrar a mi compañera.
— Tranquilo viejo, solo lo decía por ti, no creí que te molestaría. — decía Sebastián mientras trataba de excusar su forma de hablar.
— No tuviste nada que ver con eso, ¿Cierto? — decía Ale.
— Esperen un momento, que están insinuado. — decía Sebastián.
— ¿Cómo? ¿porque crees eso Ale? — preguntaba Alex un poco molesto.
Sebastián se dio cuenta que todos lo que lo rodeaban estaban escuchando la conversación, incluyendo al profesor y a la madre de Michelle.
— ¿De qué están hablando? — decía el profesor el cual ya era apoyado por otros maestros los cuales se percataron que los alumnos aún no habían entrado a las aulas.
— Sebastián… que acabas de hacer. — decía Alex. Pero Sebastián, miro a todos, incluyendo a Ale y dijo por una pinche puta termina la diversión. Sebastián se echó a correr y Axel lo empezó a perseguir.
— ¡Sebastián! Porque corres. — decía Alex tratando de comprender las acciones de Sebastián.
Sebastián seguía corriendo, tratando de perder de vista a Alex que le seguía bien el paso. En ese momento paso un carro el cual embistió a Sebastián a tres cuadras de la escuela. El cuerpo de Sebastián salió dispara dado a unos cuantos metros. Axel se acercó a él, mientras el conductor bajo del coche para después subirse de nuevo e irse como si nada.
— Maldita sea, esto no estaba planeado. — decía Sebastián tratando de incorporarse.
— ¿Porque corriste? Creí que eras mi amigo. ¿Que esta pasando? — decía Alex con algunas lágrimas en la mirada.
— Sabia bien que te iban a expulsar por eso, por eso trate de buscar la manera de involucrar a Jair y a Rogelio con lo de la secta y para ello me entere que uno de sus miembros que no sabía de la muerte de Fernando y de los demás que habían encontrado… — Sebastián empezaba a escupir sangre mientras trataba de hablar. — el cáliz adecuado para su ofrenda y cuando me enseñaron una copia de la víctima vi que se trataba de Michelle. Su nombre y todo concordaba con ella. Después recordé que Ale y los demás habíamos visto a esa misma chica que estaba con Sharon y sabía que se trataba de ella por eso le escribí a Cain69 él es el segundo entre los de enfrente, es decir que no es el líder. Su líder el cual es un tipo que vive en la capital es alguien que no he tenido ni la oportunidad de verlo solo se su nombre verdadero An…, Pero es mejor conocido por su apodo… maldición, creo que aquí termina la diversión viejo. Vendí a Michelle para ellos. Aunque algo salió mal ya que dentro del clan la carta le llego a un maldito que solo viola a las que son potenciales para el ritual, pero nunca llega enterarse Cain69 y por eso lo pasan por alto, sobre sus acciones. Lo malo es que rápido llego el rumor y me imagino que lo sabe Cain69, aun así, creo que la violará primero para después pasarla a su… viejo el estará en un pequeño almacén cerca de Pitágoras. Es por donde vive Fernando no sé si lo recuerdas, pero fue ahí donde te peleaste con Rogelio. Lo siento viejo solo deseaba ayudarte, pero necesitaba salvar mi pellejo ya que si Michelle termina violada irán por mí que es lo mas seguro.

El cuerpo de Sebastián dejo de respirar y solo tenía una mirada el cual quedo al vacío. Alex no pudo decir nada, solo se levantó y corrió hacia el lugar donde probablemente estaba Michelle. Sin pensarlo solo corrió como pudo hacia la calle de Atenas cerca de la secundaria y a solo seis cuadras de la preparatoria 86 de la colonia de Pitágoras.

En un almacén, cerca de las canchas deportivas de la calle de Atenas un vehículo en negro había llegado y cinco personas estaban esperando. El carro se estaciono discretamente y de ella bajaron tres sujetos el más grande con un atuendo oscuro bajo con Michelle llorando, los otros dos vestían un traje negro, con una corbata en purpura. Parecían que en lugar de formar una secta eran empresarios o gente de negocios por su manera de vestir y uno con maletín en mano camino hacia aquellas personas que en seguida abrieron aquel almacén, primero entro el hombre que tenía sodomizada a Michelle y sin decir nada entraron los demás. Después amagaron a Michelle con cuerdas y usaron una cinta plateada para que Michelle no pudiera hacer ruidos. Pasaron más de dos horas para que Jacob llegara.
— Todo salió bien. — pregunto Jacob. — nadie los siguió.
— Fue fácil como cualquier operación. Dijo uno de aquellos hombres con traje oscuro a la vez sacando la maleta y abriéndola.
— Perfecto me agrado escucharlo. Y más ya que decidieron no decirle nada a Cain69, ahora recibirán el dinero que pidieron y se pueden irse sin ningún problema. Te todas maneras la ayuda del hermano Sebastián fue excelsa, ya veo porque le asignaron el puesto de checar a los nuevos integrantes. El joven tiene talento cuando regrese a la base se lo recompensare por su labor informativa y más ya que el hermano Cain69 solo le diré que fracasamos, mientras me divertiré con ella esta noche. Si ella será la madre del señor yo seré el patriarca supremo. Jajaja…
— Maestro Jacob, es tiempo de irnos fue un placer ayudarlo. — decía uno de aquellos hombres mientras ponía una fuerte cantidad de dinero.
Aquellos hombres salían de aquel almacén hasta que escucharon.
— Arriba las manos. — decía el oficial Zepeda. Mientras sostenía en mano un arma de fuego mientras que el más grande intento sacar su arma, sin éxito ya que recibió un disparo. Los otros trataban de persuadirlo, pero desde otro punto estaba el oficial Pérez disparando, mientras llegaban los refuerzos que habían solicitado ya con los refuerzos solo quedaban tres de los ocho que aun trataban de repeler el ataque de los uniformados, pero al verse superados se rindieron. Mientras los demás uniformados revisaban a los detenidos el oficial Zepeda reviso el almacén el cual estaba vacío y el cual solo quedaba una silla.

Alex corría, pero después se detuvo ya que vio a una persona metida en un callejón, viendo que nadie lo observara, por curiosidad camino y vio que aquel hombre empezaba a desvestir a una chica. Resulto ser Michelle la cual inconsciente y estaba a punto de ser penetrada. Alex se le abalanzo sin tener mucho excito. Ambos empezaron a forcejear hasta que Jacob ya una fina y delgada cuchilla el cual trato de empuñarla en el pecho de Alex, pero fallo en el intento. Alex rodeo al hombre y tomo su mano el cual sostenía la cuchilla y tramando de quitárselo, este cayó al suelo llevándose a Alex consigo. Alex se incorporó rápido y vio que la navaja estaba incrustada en la espalda de Jacob. Jacob agonizando se trató de levantarse tratando de quitarse el puñal, pero al final cayo de nuevo y en agonía maldijo la vida de Alex después el hombre dejo de respirar. Alex se sentó en el suelo después vio a Michelle semidesnuda. Tratando de vestirla ella cobro la conciencia y sorprendida intento alejarse de él. En ese momento paso una patrulla el cual vio el hecho y se detuvo interpretando mal todo el oficial procedió en arrestar a Axel.
— Usted no entiende, ese hombre trato de abusar de mi compañera. — decía Axel desesperadamente.
— Lo siento muchacho, pero hasta que no se aclaren los hechos tendrás que acompañarme, además hay un reporte que se busca a una muchacha con sus características. — decía el oficial mientras desataba a Michelle.
Todo había terminado para Axel y Michelle. Al final Michelle no quiso señalar a Alex como uno de los responsables. Mientras que Ale público en su blog todo lo que había recabado del “Club de los olvidados” pero por miedo a su seguridad regreso de nuevo a España. Rogelio termino en prisión por a ver matado a su hermano, crimen que él no cometió, además de cargos de posesión de drogas y con el tiempo uno de sus allegados revelo las intenciones de abusar de Michelle y los cuales el frasco que hallaron en la casa de Michelle tenía sus huellas dactilares. Paso el semestre en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargó…


***

¡Cuidado!, mire en ambos lados de aquel callejón sin salida, sabía bien que todas mis opciones se habían esfumado, mi corazón agitado y mi respiración dejaban en silencio toda idea que me pudiera servir para poder escapar de aquel lugar, mi mirada se enfocaba en aquella pared que impidió que continuara. Una noche lluviosa y helada; solo podía ver mi aliento desvanecerse, mire atrás de mí una luz blanca que iluminaba aquel lugar.
— Maldita sea, quienes son ustedes. — pregunte. La lluvia que caía helaba hasta mi sangre.
— Curioso que preguntes eso. — decía aquella voz. — Somos los miembros de Evoct y tu Joven Alex mereces morir en este lugar. Evitaste que naciera nuestro señor, aun así, impediste que el cáliz se manchara por uno de nuestros integrantes, pero aquí termina tu historia.
Días después encontraron el cuerpo mutilado de Axel, un estudiante de universidad el cual cursaba el tercer semestre en la carrera de informática. En unas de sus extremidades tenía un sello hecho con un cuchillo cuyo lenguaje decía Caín69. 
   

Fin.


Nunca entres a la Deep web, nunca se sabe que te encontraras.




Esta obra fue escrita por Andrés González C. para Meta Crónica.





Próximos proyectos literarios:

Unmei no kaze [El viento del destino]: Fecha de estreno 8 de mayo 2018 - Capítulos: 26 – Publicándose
Mi primera sensación: Fecha de estreno 24 de agosto 2018 - Capítulos: 12
La chica de mi salón: Fecha de estreno 18 de octubre 2018 - Capítulos: 12
**Tengoku no hōkai to dai ten no tatakai [La caída del cielo y la gran batalla celestial]: Fecha de estreno 1 de julio 2019 - Capítulos: + de 364

** El nombre puede cambiar sin previo aviso.

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