Carretera Maldita (XXXIII)

Una vez más vemos al genio detrás de a pluma y el ordenador, y también detrás del seudónimo de Richard Bachman, para darnos una novela profunda, pero no similar a las que nos contó anteriormente. Una historia de pérdida del hogar simbólico y físico.
Junto con Rabia y, tal vez, El Fugitivo, Stephen King trata de hacernos sentir mal y muy bien, de llegar hasta lo profundo de nuestras mentes y mover todo lo que se encuentra escondido con estas novelas. El ataque a una escuela por un chico sin motivos, o el suspenso del futuro y de la segregación económica y social. Ahora, el ataque de la urbanización nos cala dentro y hace que respetemos la decisión del protagonista.

Barton Daves es un hombre promedio con un empleo en una lavanderia desde hace algunos años ya. Su vida es interrumpida por la construcción de la ampliación de una carretera que, por lo visto, arrasará con gran parte de la ciudad, entre ella se encuentra su lugar de trabajo y su hogar. No se limitará a quedarse de brazos cruzados y esperar a que esta construcción derrumbe su vida. Intentará de pararla a como de lugar. Con la presencia de su hijo muerto y de los problemas que desata su separación, no será un rival fácil.
Creo que no hace falta preguntar lo más obvio respecto a la historia: ¿Cómo se sentirían si, después de vivir bastantes años en una casa, que es su hogar, con recuerdos, memorias, anécdotas, una vida feliz, alegrías y tristezas, etc., alguien los quisiera echar sólo para construir algo que nadie usará? No hacía falta, pero ya lo hice, y es porque se trata de ello. Quizá el tema principal se dirija a un hogar, pero no sólo puede ser ello, también una persona, un integrante de la familia o la vida misma.

Somos humanos y dentro de nuestras características se encuentra el apegarnos a un sitio donde hemos estado por mucho tiempo. Cada anécdota, cada vivencia que tengamos en aquel sitio hace crecer el apego. Cuando somos arrebatados de ahí, sufrimos.

King sabe hacerlo y lo vuelve a lograr. Nos da una historia que llega hasta los huesos. El problema no es el tema, ni los personajes (que el protagonista es de los mejores), ni la estructura en la que está escrita (ya hemos visto otro libros en forma de diario), sino la excesiva descripción (de lo cual adolecen la mayoría de sus obras).
Y es que durante las primeras 100 páginas no se hacen 20. Todo lo que nos explica se puede sobreentender en otras partes. Es bueno para la evolución del personaje, pero no para la historia. Es por ello que su calificación baja bastante.

Conexiones:
• El suceso que relata Barton cuando tenía 22 años, un arma y dispara a un gorrión, es una historia que tambén se cuenta en Desesperación y en Alumno Aventajado.
• El lugar donde trabaja Barton tiene relación con la historia La Trituradora.
• Quizá el síntoma de Charlie, hijo de Barton, es similar al esplendor de Dick Halloran, pues olían a naranjas.

DATOS
Título Original: Roadwork
Autor: Stephen King (Bajo el seudónimo de Richard Bachman)
Año: 1981
ISBN: 978-607-312-529-1
Páginas: 368

FRASES
• Se deja de ser joven a los treinta, pero a los cuarenta es cuando uno deja de engañarse a sí mismo.
• Era extraña la forma en que el cerebro humano se llenaba de basura.


Calificación: 7/10

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