La Invocación (II)

II
Francisco buscó en internet los lugares más cercanos a él que pudieran serle de ayuda para aprender a tocar la guitarra y así aprenderse su canción favorita (ya que además de ser la canción de los dos, se había convertido en la favorita). Y una que otra más para sorprender a Belén. Al menos tenía pensando en aprenderse otras dos más para poder impresionarla y que se enamorara más de él. Y a largo plazo pensaba en poder llegar a tocar otras canciones de otros grupos que también eran del agrado de Belén.

     Encontró un sitio llamado, someramente, «Escuela de música para principiantes». El logo le llamó la atención ya que era una guitarra y un piano juntos, y de ellos salían unas notas musicales. Se veía muy agradable, así que anotó la dirección y fue a visitarla con su guitarra en su estuche y colgada en su espalda.
     Se colocó su celular en su bolsa del pantalón después de haberse colocado los audífonos y de seleccionar la playlist de su agrado para aquella tarde. Algunos clásicos de los 70’s y 80’s en inglés. Comenzó con «Bohemian Rhapsody» de Queen. Caminaba por las calles y volteaba a los lados viendo las casas en silencio y alguna que otra persona caminando como si sólo fuera un extra en el mundo y el papel de su vida fuera sólo caminar por la calle.
     Al llegar reconoció el logotipo en la fachada de una casa. Tocó el timbre y sonó como él pensaría que lo haría, con una pieza de música clásica. No la reconoció, pero supo que lo era ya que se escuchaba antigua, de esa música que ya no se logra en la actualidad.
     Un hombre como de 35 o 40 años abrió la puerta y logró escuchar que del otro lado se tocaban diferentes instrumentos. Logró percibir una guitarra (clásico, no podía faltar), un teclado (un poco clásico también), una flauta (¿aún las tocan?, se preguntó), un requinto o una mandolina (bueno, no es una estudiantina, pero se aceptan varios instrumentos, qué bien, volvió a pensar).
     -¿En qué te puedo ayudar? -Le preguntó el hombre.
     -Vengo por las… mmm… clases de música. -Logró decir Francisco quitándose un audífono.
     -Veo que traes tu propia guitarra, eso nos hará más fácil la repartición de los instrumentos. -Francisco no entendió lo que quiso decir con eso al principio, pero después le llegó una idea-. Pasa, estamos ensayando.
Apagó la música de su celular y lo puso en silencio, no quería que lo molestaran durante su primera clase de música, aunque aún no sabía de qué se trataba.


Cada domingo un capítulo nuevo.

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