Mi semana [La chica de mi salón]


Mi semana

Lunes: como de costumbre salí a darme una vuelta al parque, al llegar estaba el señor de los helados y el calor era insoportable y para refrescarme decidí comprar una paleta de coco.

     Buenas tardes, tiene paleta de coco. — Le dije con un tono de curiosidad, mientras observaba la gran variedad de helados que tenía en el carrito.

     Lo siento joven hace rato se me termino, solo hay de limón, grosella, rompope, chocolate, café… — Decía el señor mientras señalaba cada variedad que tenía, pero, mi atención se vio interrumpida, cuando una hermosa chica con una blusa blanca, pantalón de mezclilla ajustado y un lacio cabello castaño se acercó al señor y dijo:

     Buenas tardes señor, tiene de paleta de yogur de fresa.

     Claro, quiere que le quite la bolsita. — Dijo el señor de los helados.

     Si por favor. — afirmo la muchacha con una voz educada y amable.

Mientras el señor quitaba la bolsita a la paleta ella voltio a verme y me sonrió, después saco un pequeño monedero blanco con puntos de varios colores y de ella saco cinco pesos. Ese día quede impresionado por la belleza que provenía de ella. Lo que restaba de día me la pasé pensando en ella y al caer del atardecer me propuse a regresar a casa sin saber más de ella.   

Martes: regresé al mismo lugar y me senté, mientras me ponía los audífonos y pensaba que canción iba a escuchar miré alrededor, como ayer igual hacía un calor sofocante a pesar que elegí un buen lugar para esconderme de los mortíferos rayos del sol. Pasaron algunas horas hasta que volví a ver a la misma chica, pero, esta vez acompañada con una amiga el cual llevaba un balón de baloncesto y ambas empezaron a jugar con ella. Mientras estaba excluido a los ruidos de mi alrededor, la música de cada tema de mi reproductor hacia que sintiera algo por ella, al principio lo negué, pero, después me di cuenta que no era así. La tarde volvió a caer y ellas se dispusieron a abandonar aquel parque. Con algo de hambre decidí hacer lo mismo.  

Miércoles: decidí, regresar a aquel lugar, pero en esta ocasión no tuve suerte de verla, como de costumbre esperé de la una y media hasta las cinco de la tarde, pero nunca pude verla, en momentos iba a la tienda más cercana a comprar algo para pasar el rato. Dieron las seis y media de la tarde y cansado y aburrido regrese a mi casa de nuevo. Al regresar a mi casa, me enoje, no sé si de mí mismo o de ella porque nunca apareció.

Jueves: parecía obsesionado y no sabía a quién contárselo, después de una hora salí corriendo ya eran las tres de la tarde, corrí lo suficiente y vi que las canchas que se usan para futbol y para practicar baloncesto estaba ocupada, habían algunos jóvenes entre ellos algunos niños los cuales jugaban un todo o nada y en las pequeñas gradas vi a aquella chica y a su amiga de nuevo y en sus manos como aquella vez el balón de baloncesto, al parecer ya llevaban ahí un rato, se notaba en la cara que estaban desilusionadas al ver que la cancha estaba ocupada por aquellas personas que no permitieron que ocuparan una parte de la cancha. Me sentí triste como ellas y no toleraba aquello, sabía bien lo que ellas sentían. Lo mismo me pasaba junto con mis amigos, cuando planeábamos ir a las canchas de futbol a jugar y al llegar verlas ocupadas era muy infructuoso ya que uno tenía que esperar que la desocuparan. Se hacía tarde y la cancha no se desocupaba. Ella junto con su amiga se marcharon tristes mientras se pasaban el balón de una a la otra.

Viernes: regrese al mismo lugar, toda la semana fue muy calurosa, pero este día fue todo lo contrario, el cielo estaba nublado y aquellas nubes grises amenazaban que en cualquier momento caería un aguacero. Por poco me iba a retirar de mi lugar de costumbre, pero vi a esa hermosa chica y de nuevo con su amiga y en vez de llevar el balón ahora llevaban dos aros los cuales se lo pusieron a la altura de la cintura y la empezaron a moverla con sus caderas, en una de esas escuche que su amiga la llamaba Jessica, al oírlo me puse feliz y mientras jugaban con los aros, Jessica voltio hacia donde estaba yo y quede perplejo, ella sabía que la estaba viendo y no supe cómo comportarme apropiadamente para disimular que no lo estaba viendo, pero más grande fue mi sorpresa cuando su amiga puso el aro en ella y al mismo tiempo jalándola con el aro la abraso y la empezó a besar el cual ella le correspondía.

Así fue mi semana, Jessica una hermosa chica que le gustaba el baloncesto y el ula ula, era acompañado con su novia la cual di por hecho que era su amiga, aun así, la amo, después de ese día dejé de ir al parque, no sé si estuvo bien tomar esa decisión, aun así, en ocasiones la sueño. Regrese de nuevo a clases a comenzar un nuevo ciclo escolar. El profeso nos presentó a una nueva integrante que se había cambiado de escuela, ella entro y por poco me levantaba ya que no lo podía creer.

     Jóvenes, les presento a su nueva compañera ella viene de Guadalajara, espero que se lleven bien con ella. — Decía el profesor mientras la tomaba del hombro.

     Hola, espero llevarme bien con ustedes. Mi nombre es Jessica Moreno Díaz. — Ella se percató de mi presencia. Quizás era una señal del destino.


¿El Fin?


La chica de mi salón, espérala muy pronto en Meta-Crónica
Fecha de estreno 16 de octubre 2018

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3 comentarios

  1. Hola! Me gustó mucho el giro del final,

    Besos!

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    1. Gracias, tu comentario es muy importante para mí y para #MetaCrónica.

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  2. Hola! Ya estoy aquí. Te leeré!! Abrazo

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