La Invocación (VI)

VI
Fumaba un cigarrillo mientras leía la nueva pieza musical que les había dado a sus alumnos. Ellos se habían ido unos minutos antes y él se había adentrado, nuevamente, dentro de su cuarto especial.

     No era muy grande, pero la decoración era poca, lo que hacía que el cuarto pareciera más grande de lo que era. Sólo eran 3x3 metros repletas de posters e imágenes de un ser que no existía, al menos en la realidad, pero sí en la imaginación de varias personas que lo adoraban: Evoct.
     Además de los posters e imágenes de Evoct, había varias partituras clavadas en las paredes, en la puerta y en el techo. El piso estaba llenó de tiza negra formando unos símbolos extraños. Pero, a pesar de que eso era muy extraño, no era lo peor. Lo peor era un pequeño altar en un rincón que era hacia este extraño ser. Varias veladoras y hojas amontonadas, cajas llenas de libros a los que no se les podía ver el nombre, coronados por un gran cirio que iluminaba la imagen más grande de Evoct, a su pie decía: «Llámame por mi nombre. Llámame desde lo profundo de la Tierra. Llámame con la Sonata para el viento de Thomas Gibbins y estaré para ti, para siempre».
     El profesor se sentó en frente del escritorio que se encontraba al otro extremo y comenzó a teclear en una máquina de escribir. El ruido era intenso, pero le gustaba oír las teclas imprimirse en la hoja. Se había dispuesto a llenar varios folios de cantos a Evoct para prepararse a su próxima llegada. El libro que estaba a un costado lo había encontrado en una venta de garaje y le había mostrado el camino. «Vocant Mortuis», se llamaba el libro, enfundado en piel negra, con letras plateadas y con hojas delgadas y antiguas.
     Se levantó después de haber terminado un folio más y se dirigió a un costado, hacia su computadora personal. Entró en una página de fanáticos adoradores a Evoct y entró a su perfil. En el sitio se habían registrado 200 personas y otras 200 más ingresaban como invitados diariamente. El culto a Evoct crecía poco, pero los que estaban dentro eran fieles a él.
     Usuario: Pep3409
     Asunto: Ha comenzado el trabajo
     Mensaje: Por fin llamaremos a nuestro Señor Evoct. Ya les he dado las partituras a mis alumnos y todo está listo para que el viernes sea la llamada. ¿Están listos ustedes? Necesito confirmación. ¿Viernes, 4 pm?
     Usuario: FRD4505
     Asunto: Confirmación
     Mensaje: Listo. Desde Noruega.
     Usuario: DNNY245
     Asunto: Confirmación
     Mensaje: Listo. Desde Brasil
     Usuario: JME984
     Asunto: Confirmación
     Mensaje: Listo. Desde China
Así, varios mensajes llegaron a su bandeja de entrada para confirmar su mensaje original. Al parecer todos estaban listos y se encontraban en diferentes sitios del planeta. Desde Italia hasta Sudáfrica, Japón y Argentina, México y Rusia. Como si cada uno de los participantes en la página estuviera estratégicamente en cada país existente. Y si nos dijeran que ya estaba planeado de antemano, lo creeríamos.
     Pepe cerró la laptop y encendió otro cigarrillo. Le comenzó a dar hambre y, con una sonrisa que parecía, no desaparecería en un buen rato, se acercó a la cocina y pidió una pizza a domicilio. Era momento de festejar que todo iba de acuerdo al plan.

Cada domingo un capítulo nuevo.

No hay comentarios.

Publicar un comentario