Unmei no kaze [El viento del destino] Episodio 9 – Los Desterrados de Fukushima.


運命の風
Unmei no kaze
[El viento del destino]

Episodio 9 – Los Desterrados de Fukushima.


[El viento del destino]

♫♫♫

Mis lágrimas tiemblan del dolor, que alguna vez sentí,
la luz se convirtió en oscuridad.
Aquel cielo azul desapareció...
Por el sueño del mañana que se desvaneció.

Solo nuestras sonrisas desaparecerán ese recuerdo.
La noche aparece con la luna iluminando la oscuridad.
El ruido de las cigarras es una llamada de poesía nocturna,
que nos invita a permanecer en este iluminado cielo.

El viento del destino cambia mi camino.
La sangre que alguna vez vi derramado
hace que mi corazón lo sienta.
En este apretado rencor que siente mi alma.

Aunque trate de cambiar mi destino.
Aunque trate de evitar aquella maldición.
Se bien que el destino me tiene algo preparado...

♪♪♪


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Porque me siento acechado, que es esta sensación es como si… fuese la misma sensación a muerte como hace doce años atrás. Pronto escucho un extraño ruido de un lado a otro. Aquello que me vigilaba estaba dispuesto a atacar. Sin mas no me quedo de otra que ignorar aquella sensación de peligro. Di algunos pasos tratando de ver por ambos lados hasta que una enorme fuerza me tumbo, cayendo al suelo y dejando caer la bolsa que llevaba en mano vi como los pastelillos estaban esparcidos por el pavimento.  Al tratar de incorporarme sentí un ardor en el brazo izquierdo al examinarlo vi como sangre manchaba mi sudadera, sangre emanaba de mi brazo, de pronto un enorme golpe escuché atrás de mí. Al voltear no daba crédito de lo que mis ojos miraban, ahí enfrente de mí una enorme bestia la luna iluminaba aquella calle, el pelaje de aquel animal era de color blanco totalmente el cual con la luz de la luna hacia que pareciera más a gris que a blanco; en su mirada resaltaba una pequeña cicatriz en el ojo derecho. Aquella mirada rojiza y diabólica me dejo congelado totalmente, no podía mover las piernas para correr, tampoco podía articular palabra alguna para por lo menos pedir auxilio. El ritmo de mi corazón dejo de latir cuando la bestia plateada salió de su escondite. La bestia plateada sedienta de sangre. ¿Acaso moriré en este lugar? Me pregunte temblando del miedo que sentía. De pronta la bestia se dirigía justo a mí a una gran velocidad, como pude logre esquivarlo; estando en el piso vi como aquel animal se acercaba de nuevo hacia mí, esta vez no tuve suerte. Su enorme quijada tomo mi pierna derecha y jalándola con una enorme fiereza vi como sus fuertes colmillos perforaban mi pierna, intenté golpearlo con la otra pierna, pero aun así no conseguí nada. Todos mis intentos de liberarme fueron en balde. ¿Acaso moriré por este animal? ¿este animal fue el que ataco a mi hermana Akiha? Su aspecto era igual aquella criatura que estaba oculta en los arbustos del jardín de mi casa. De pronto la criatura dejo de morder mi pierna.
   — ¿Qué es este sabor? ¿este olor, este sabor? ¿acaso le pertenece a los…? — aquella bestia saltó hacia atrás e insólitamente comenzó hablar cosas que no entendía. — jejeje aun así morirás sí es que eres uno de ellos.
De pronto la bestia saltó hacia mí, sus colmillos, esa garganta a olor a muerte iba directo a mi cuello, pero de pronto sus enormes colmillos se desviaron y con un gran salto se colocó a un lado de mí. Al ver hacia enfrente de mi vi no una sola si no varias cuchillas los cuales estaban en medio de mi entrepierna. La criatura miro hacia arriba y en una casa en la parte de la azotea se encontraba una figura femenina. La chica salto a una altura de 5 metros de altura y cayendo con unos giros llego al pavimento como si nada. Como si los 5 metros de altura no fueran absolutamente nada y como tanto solo hubiera dado un salto de 30 centímetros. No parecía afectada por la caída.
   — Numero #1209 donde está tu amo. ¡Responde! — decía aquella chica, ella usaba una pequeña falda debajo de ella una especie de leggins color negro al igual que su falda, una camisa oscura con rayas rojas en un lado y en su pecho izquierdo tenía un logo el cual formaba un pentagrama y adentro de ella unas extrañas letras. Su cabello era oscuro y una mirada muy profunda.
   — Con que eres tú, Hayashi Sakura. Pensé que ya no trabajabas para los desterrados. Entonces los rumores son ciertos. ¿Mi amo? No es necesario de que lo sepas ya que yo mismo te matare. — rápido la bestia saltó hacia mí, solo pude ver su parte de atrás dirigiéndose a aquella chica. Seguramente la va a matar, corre, corre, corre, salva tu vida. Ella aun permanecía ahí parada como si nada hasta que…
   — ¡Caecatum Aria! — Una enorme luz emerge en ella. Una enorme luz sale de ella, es una luz cegadora que hace que la calle se ilumine totalmente.
   — ¡Maldita! — grita desesperadamente aquella bestia y da unos pasos atrás retrocediendo afectado por aquella luz cegadora.
Después la chica pronuncia unas extrañas palabras como la anterior que hizo cegar a la bestia de pelaje plateado y en sus manos se ilumina una vez más, pequeños chispazos de un color azulado se van mezclando hasta que comienzan a tener una forma.
   — ¡Gran espada milenaria! ¡libérate y dame la victoria! — la forma que adquiere aquella luz es la de una espada y la luz empieza a materializarse en eso, una especie de espada europea.
Entonces comienza la pelea, como puedo trato de incorporarme con una pierna totalmente herida, aun así, llego a uno de los extremos de la calle y pegándome en la pared me convierto en un espectador de aquella batalla que me deja boca abierto.

Ella junto con su espada se lanza directo a la bestia de pelaje plateado y este lo esquiva, aun así, ella no le da tiempo a que la bestia preparé un golpe tan siquiera, este lo vuelve a esquivarlo y saltando por el pavimento logra escapar. Ella solo lo ve alejarse y se lamenta, después voltea a verme y me quedo estupefacto, ella luce hermosa bajo la luz de la luna, aun así, ella se mantiene tranquila y relajada a pesar de a ver luchado con aquel animal.
   — Te encuentras bien. — ella se empieza acercarse y revisa mis heridas. — la de tu pierna es muy profunda la herida, no conozco un hechizo para que sane, pero… con esto será más que suficiente lo único que hará es que se detenga el sangrado.
   — Gracias. — ella saca un pequeño pañuelo y lo ata en mi pierna aplicando con un palo una especie de torniquete. — esa cosa ¿Qué era? No solo era un animal común y corriente, sino que también podía hablar. Y tu…
   — Es mejor que te vayas a tu casa, ahora él sabe que sobreviviste y seguramente intentara matarte. No te puedo garantizar nada, pero es seguro que en un día o dos mueras. Creo que debí dejar que te comiera. Así no hubieras estado en esta situación, además él se hubiera distraído y hubiera sido más fácil atacarlo.
   — Pero, qué diablos dices ¿porque no me respondes? ¿también quién eres tú? — pregunto.
   — Mi nombre es Hayashi Sakura. No te culpo que te sientas así, pero creo que él no te dejara en paz. Creo que eres el primero que sobrevive un ataque.
   — ¿Hayashi Sakura? Hayashi, ¿entonces? Que era lo que me ataco.
   — Él es un hombre lobo. La cosa que te ataco es un yokai de la categoría de hombre lobo.
   — ¿Hombre lobo? Eso significa como en las películas. — aquellas palabras de Hayashi me habían dejado perplejo. — ¿Yokai? Esto tiene que ser una locura a pesar de que vi todo esto.
   — Los yokai siempre han existido son especie de demonios que surgen de la oscuridad. Ellos se dedican a atacar a los humanos. Para detenerlos la santa iglesia el cual su cede esta en Roma manda a sus misioneros de todos los países del mundo para contrarrestarlos. En este caso aquí en Japón está la cede de los desterrados de Fukushima. Fundado en el año de 1600 por Fukushima Arata. Un sacerdote que vivió en aquella época.
   — ya veo ¿para contrarrestarlos? Eso significa que las muertes de las ciudades de Kobe Kioto y Osaka son causadas por esa criatura.
   — No, no solo se trata de uno si no de varios. Todos ellos están dirigidos por un yokai padre el cual muerde a sus víctimas y en lugar de alimentarse de ellas, les inyecta un poco sus poderes y esto les sirve para crear más yokai como el, dependiendo de cada persona que fue víctima de eso es como adquiere su poder. Por ejemplo, este yokai que huyo es uno de los seis más poderosos y hasta donde sé, uno de los que más tiempo han vivido. Ya que hay algunos que apenas se convirtieron y fueron fáciles de exterminarlos. Ahora quedan 113 de ellos.
   — Entonces dices que hay más de esos, pero dices que ellos pueden comerse a sus víctimas, pero que también pueden transformarlos. ¿también les pueden drenarles sangre? — trate de resolver lo que le había pasado a mi madre y su misteriosa muerte.
   — ¿Como? No que yo sepa, pero nadie más puede trasformar en hombre lobo a alguien, solo el yokai padre o primigenio lo pude hacer. Eso que me dices de drenar sangre ya me había ocurrido. Una noche encontré a cuatro personas tiradas al suelo una mujer y tres hombres, pero todos sin excepción parecían que habían muerto por mucho tiempo, pero en la ubicación era difícil que nadie los notara. Lo extraño es que dos de ellos no tenían sangre y los otros tres parecían deshidratados. Es algo curioso. Nunca me había pasado ver eso. Ahora te tienes que ir. — ella se levanta y dando dos saltos desaparece entre las casas y de mi vista.

Los desterrados de Fukushima, los yokai, hombres lobos. Todo me da vuelta en la cabeza, será que perdí demasiada sangre, aun así, todo lo que vi fue real. Desearía que todo esto fuese un sueño, pero no. Akiha, Misaki mis dos hermanas, padre, madre y el abuelo Hajime. Caminando en medio de la noche me desmayo y antes de perder la conciencia veo un rostro borroso que se acerca hacia mí. Sin más caigo en un profundo sueño.
El sol ilumina mi habitación rápido abro los ojos, aunque esto signifique lastimarme con los rayos del sol, veo a mi alrededor y si, efectivamente estoy en mi cuarto. Me reviso en mi brazo izquierdo y no tengo ningún rasguño, veo mi pierno y sucede lo mismo. De pronto escucho un toque en la puerta de mi habitación y rápido entra Miu y Misaki.
   — Oniisan. — dice Misaki mientras se acerca y me abraza. — ayer me tenías preocupada.
   — Daiki-Sama que hacía ayer acostado en el jardín a tan altas horas de la noche. — decía Miu con mucha curiosidad.
   — ¿En el jardín? ¿acostado? No… — no sabía cómo había llegado ahí en la noche.
   — Cuando dieron las doce de la noche fui a revisar si ya había llegado y vi que usted estaba en el jardín acostado. — decía Miu mientras continuaba hablando. — así que rápido fui avisarle a la señorita Misaki.
   — También me di cuenta que tu pantalón y tu chamarra estaban rasgadas. ¿en dónde estuviste Oniisan? — decía Misaki mientras me abrazaba más fuerte.
   — Yo… en donde estaba… — rápido se me vinieron a la mente las imágenes de aquella noche donde casi iba a ser devorado por un animal. — no recuerdo bien que fue lo que me paso.
   — Señor Azuma iré a prepárale algo de comida para que desayune. — decía Miu mientras se retiraba de la habitación.
   — Hermano no recuerdas nada. — decía Misaki mientras me veía.
   — No, solo sé que ayer en la tarde me había retirado de la casa de los Konoe. — no era tan fácil decirle la verdad a mi hermana y decirle que había sido atacado por un hombre lobo.
   — Esta bien Oniisan descansa… — decía Misaki mientras se levantaba de la cama.
   — No, creo que iré a bañarme.
   — Esta bien hermano. Si es lo que quieres ve a darte un baño y cuanto termines ve a la sala para comer juntos.
   — Esta bien Misaki iré cuando salga de bañarme. — Misaki abandona también la habitación. Una vez en la bañera vuelvo a revisarme y es como si no me hubiera pasado absolutamente nada. Mis heridas habían sanado totalmente. En ese momento recordé aquella persona, no de Hayashi si no que alguien más me había ayudado esa misma noche. Ahora que hare recordando las palabras de Hayashi “ahora él sabe que sobreviviste y seguramente intentara matarte.”

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[Amanecer]

♫♫♫

Quiero que la noche no termine y que siempre sea así.
Verte bailar en la espectral luz de la oscuridad.
Con aquel vestido blanco que combina con la de la luna
y poder besarte en el jardín debajo de aquel árbol.

Cuando llegue los primeros rayos del sol nos desvaneceremos
bajo el alba de cada amanecer, estaremos juntos.
Y cuando la noche llegue te podré abrazar una vez más.
Resurgiremos en cada anochecer hasta que amanezca

¡Para después volver a desaparecer cuando llegue el amanecer!

♪♪♪

***
El peligro asecha, el peligro es significado de muerte. El telón se abre una vez más para mostrar los colmillos de la bestia plateada. En el próximo capítulo de Unmei no Kaze el viento del destino (La Danza Plateada.)

Unmei no Kaze [El viento del destino] todos los martes a jueves por Meta Crónica.

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