La Invocación (VIII)

VIII
La vivienda de Óscar no era ni lujosa ni pobre, simplemente era una casa, un hogar en donde vivían 4 personas: padre, madre y dos hijos que ya llegaban a la juventud muy pronto. Tres habitaciones, un baño grande, un pequeño patio, una cocina, una sala y un cuarto que servía para usos múltiples. Ahí tenía su computadora. A veces se la llevaba a su cuarto, pero prefería estar sentado frente a un escritorio, donde también ensayaba.

     -Ven, vamos a sentarnos. Lo que tengo que mostrarte es muy fuerte, o al menos a mí me impactó cuando comencé a verlo.
     -Está bien.
     Acercaron dos sillas al escritorio y se sentaron. Uno, listo para mostrar lo que sabía, el otro esperando con expectativa.
     Óscar prendió el ordenador. La pantalla se quedó en negro, y Francisco pensó que no servía, pero después de unos segundos vio que era el fondo de la misma. Normalmente los demás colocaban alguna foto que les gustaba, pero Óscar tenía el fondo negro. Abrió un navegador e introdujo las palabras Culto A Evoct. El buscador arrojó millones de resultados, pero él dio clic en el primero. Al parecer era la página oficial de aquel grupo.
     -Hace años –comenzó a relatar Óscar mirando la pantalla- encontré esta página. En realidad, un contacto de Facebook me la pasó por error, quiero suponer, y entré. Son un culto. O al menos así lo veo yo. Según su información –decía mientras tecleaba en la página que mencionaba: Información-, son una organización dedicada a adorar e idolatrar a Evoct, que es un ser diabólico, enorme y poderoso. Cada 17 años aparece en el planeta y comienza a crear caos, pero para ello, para que tenga todo su poder, en todos los países deben tocar una pieza musical que lo haga fuerte, digamos que es como si se creara un portal de su dimensión a la nuestra y así llenarlo de energía. La pieza musical es la «Sonata para el viento». ¿No se te hace conocida?
     Francisco hizo un gesto de sorpresa, pero aún no llegaba a asustarse por lo que sucedía. Y debería de hacerlo.
     -Es la que el profesor…
     -Exacto. –No dejó terminar la frase. Se sentía en su elemento-. ¿Sabes qué es lo peor? Que, por lo que veo en su Calendario, el viernes será el día en que toquen la canción. ¿No te suena a algo más?
     De nuevo un gesto de sorpresa y de entendimiento. ¿De verdad sería posible que nos usara para hacer eso, para llamar a un monstruo?, pensó mientras escuchaba a Óscar proseguir con su explicación.
     -Evoct no tiene un lugar preciso donde aparecer, así que la música sirve como guía hacia la Tierra, o a esta dimensión. Cuando llega, destruye todo, pero de manera invisible, como si ocurrieran deslaves, caídas de edificios o puentes, pero es él. ¿Recuerdas las caídas de las Torres Gemelas? No quiero decirte que fue él, pero se sospecha. –Movió el cursor y dio clic en Visitantes. Se trataba de una página en donde aparecía un planisferio con infinidad de círculos azules por todo el planeta-. Cada círculo pequeño es un usuario y seguir del Culto A Evoct. Los círculos grandes son cientos de ellos. –Puso el puntero en el más grande que se encontraba en Massachusetts, EEUU, y el contador dio la cifra de 27.976 usuarios activos-. Imagínate si sumáramos todos.
     Las cosas se pusieron turbias cuando el puntero llegó a la Ciudad de México y mostró la cifra, nada despreciable, de 528 usuarios activos.
     -Pero, ¿qué pretenden? ¿Por qué hacer eso?
     -¿Por qué? Sencillo. Quieren que Evoct aparezca en el planeta y siga su ciclo de caos. Por supuesto, todos los involucrados son todos aquellos que creen que el exterminio de la raza humana es la mejor opción, o que ya hemos sobrepoblado el mundo y sería mejor matar a la mitad de nosotros, o simplemente están locos. No puedo asegurarte todo, pero algo sí: el viernes será la próxima llamada y el profesor está involucrado en ello.
     -Y, ¿qué hacemos? ¿Avisamos a los demás?
     -Pues sería difícil convencerlos de que algo turbio sucede. ¿A ti te convencí?
     -Bueno…
     -Se ve que no al cien por ciento, pero sí te hice pensar.
     -Sí. En realidad, sí.
     -Es bueno. Las cosas que crees que han pasado por una razón, en realidad, han sido hechas por algo más. El gobierno, sociedades secretas, cultos, sectas, una infinidad de grupos de personas, llámense como se llamen, son los que mueven los hilos del mundo. ¿Te crees la tontería de los reptilianos? Pues varios sí, y son peligrosos por creerlo.
     -Es increíble todo lo que dices, pero… sigo preguntando, ¿qué vamos a hacer?
     Óscar se quedó mirando la pantalla, pensando en la pregunta que le repetía Francisco. No era la primera vez que pensaba en ello, de hecho, lo había pensado desde el primer día en que se había enterado de todo eso. Maldita sea el momento en que apareció, pensó apretando sus puños. Su compañero lo veía como si estuviera loco.
     -¿Recuerdas que te dije que había escrito una canción? Pues tampoco la escribí, un contacto que está en contra del Culto A Evoct me la pasó. Dijo que, si hacemos lo mismo que ellos, es decir, que, si varias personas se unen a tocarla al mismo tiempo, podríamos detenerlo y evitar que llegue a nuestra dimensión, o al menos a la Tierra.
     -Y tú lo harás.
     -Exacto. Pero no será suficiente.
     -No. Y sabes qué es lo que tenemos que hacer, ¿verdad?
     Francisco asintió, pero en su interior su corazón comenzó a latir deprisa.
     -Ven mañana otra vez para seguir investigando y planear algo.

Cada domingo un capítulo nuevo.

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