Mi primera sensación I


Mi primera sensación
I

Creí que la secundaria se acabaría sin nada fuera de lo normal, hasta que tu apareciste de la nada y cambiaste mi destino y mi manera de creer y pensar. Provocaste peleas y a la vez hiciste que creara teorías sobre ti.
Deseo no haberte conocido, ¿una maldición? O es como una vez me habías dicho “cosa del destino”, desde me desperté sabía que algo iba a cambiar, pero no sabía bien que podía ser, comenzar el primer año de secundaria a una distancia de tres filas de butacas o que mi amigo insistiera en que nos conociéramos, fuese cual fuese la causa, no olvidare aquellos momentos en que te vi y supe de tu existencia, tampoco de tu manera de caminar, hablar con los demás y tu forma de vestir, todo se encajaba a la perfección de una bella mujer.
El calor provoca que mis hormonas se aloquen por ti, aun así, eres cruel y pese a ser lista aun prefieres que uno se te acerque y se te confiese, una idea absurda, diría yo, pero que es lo que buscas, realmente deseas ser mi amiga, amante, juegas conmigo sin piedad, cualquiera de tus acciones provoca esta sensación de desearte y a la vez de odio hacia ti y hacia la duda.
Tratas de darme señales, pero son confusas para mí, aun así, día tras día te dedico, canciones, poemas y estos escritos. Algunas te las di no sé si aún las conservas o yacen en un basurero. Esta es la duda que provocas mi primera sensación de creer que amo a la chica más hermosa de todo el instituto y a la vez pensar que se ha fijado en mí, porque en mí que hay de mí que te llamo la atención, no me menosprecio, pero se bien que hay mejores que yo, tu aun así… antes no me importabas, solo sabía que ahí estabas, pero poco a poco cuando me cambiaron hacia dónde estabas sentada fue ahí donde nació esta extraña sensación, algo que desconozco y el cual me hace sentir bien, pero irónicamente me hace sentir mal, cuando voy por el mandado pienso en ti, en lo que se pude referirse a todo tu ser, tu sonrisa, tu voz, tu figura, tu manera de ser hay algo que hace que te recuerde a detalle, no importa donde este o lo que esté haciendo, incluso cuando duermo pienso en ti.
Por eso siempre me pregunto ¿Qué hay en ti? Que es lo que provocas a los demás, porque eres especial y única, todos te admiran, todos tienen fe en ti. Deseo que esto termine en algo bueno, pero hay una corazonada de que no será así, sufriré por lo que te hice y tú me odiaras por lo mismo. Cuando nos veamos tú me desconocerás y yo sabré que se trata de ti, pero fingiré no haberte visto. Estás de acuerdo con nuestro trato.
***
La historia es simple, como cualquier otro que te hayan contado ya con anterioridad ¿Cuál es mi nombre? Quizás debo mantenerlo en anonimato. ¿Por qué la historia es simple? Te lo diré: todo comenzó cuando ingrese a tercero de secundaria, en ese entonces no estaba preocupado en mis calificaciones que eran pésimas y que no competían con los alumnos favoritos de la clase o simplemente era demasiado mediocre como para estar en el promedio, ya sabes estar con los demás mediocres, pero mis calificaciones eran tan pésimas que era ridículo que encajara en aquel circulo. No tenía amigos, me costaba tener una simple conversación con alguien, quizás eso fue el motivo que pase por desapercibido, era para tanto, pero muy pocos maestros me ubicaban como el “alumno irregular o rebelde” de aquel plantel que se localizaba a dos cuadras de mi casa, mis padres habían perdido las esperanzas de que fuera en una preparatoria prestigiosa e incluso hacían de oídos sordos cuando los profesores los mandaban a llamar, quizás ya estaban acostumbrados de tener a un hijo como yo.
Quizás la vida da muchas vueltas o quizás es fuerza divina, pero como dije desde un principio decir mi nombre quizás no sea lo más adecuado, solo quedaban quince días para terminar la secundaria ¿pasare y tendré mi certificado de secundaria? La respuesta era que sí, ya que siempre trate de mantener en marquen mis calificaciones para pasar de aquella línea roja que era el límite de reprobar y repetir año o llegar a una modesta preparatoria que aguante a este mediocre alumno. Todo eso era mi mundo, pero eso cambio cuando el profesor de cívica y e ética, se le ocurrió la idea crear equipos de dos alumnos por cada equipo para entregar un trabajo final y que concluiría todo visto durante ese año. ¡Maldigo ese día! Si es que pienso de una manera de como herirme o ser sincero y agradecer de que eso pasara. ¿casualidad? ¿destino? Llámalo como quieras, pero sé que eso cambio mi vida, lo que creí que era mi existencia cambio por esa persona.
Todos los alumnos pusimos nuestros nombres y conforme iban saliendo, algunos coincidieron con las personas adecuadas que cada vez que pasaba eso se miraban y pensaban en lo mimo “esto será divertido o siempre quise hacer equipo con él” poco a poco se iban acabando los papelitos y aun no salía mi nombre y algunos se dieron cuenta y creo que hasta rezaron con tal de que no saliera su nombre junto con el mío, hasta que el maestro nombro un nombre y después el mío, todos miraron, pero yo no me di cuenta del motivo o la razón ya que estaba inmerso en mis pensamientos, de nuevo el maestro dijo mi nombre y fue como pude salir de aquel transe.
   — Vamos levántate y toma tu temario, ya hay que terminar de formar los equipos o terminará la clase y ya nos dará tiempo. — decía el maestro mientras se acomodaba bien sus lentes y revisaba su reloj plateado de manecillas, mientras me dirigía hacia el profesor, escuche voces murmurando y en algunas había escuchado un poco claras como “pobrecita” otros diciendo “yo quiera hacer equipo con ella”
Cuando llegue y tome el temario de una hoja, note que en ella había una lista impresa en el papel con letras muy pequeñas las cuales tenían los temas de lo que se iba a realizar el examen. El maestro de nuevo digo: que problema tienes, te estuve llamando y al parecer nunca te ha importado las clases, harás equipo con ella. Cuando escuche ese nombre me sorprendí mucho, mire y creo que ese fue el segundo error por mirar a mi compañera la cual era una de las seis que más resaltaba en el salón y quizás una de los tres mejores alumnos del mismo grado. Ahí comenzó aquella desgracia, aquel remordimiento, aquella constante que marco mi vida.

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