Unmei no kaze [El viento del destino] Episodio 25 – La Gran Bestia


運命の風
Unmei no kaze
[El viento del destino]

Episodio 25 – La Gran Bestia.


[La espada]

♫♫♫

Recorro esta solitaria noche
pierdo el rumbo de querer seguir
la noche es larga y fría (fría)
La noche oculta algo que no ves.

Todas las cosas que alguna vez creí
ahora las veo caer por el peso de la realidad
el destino que alguna vez trate de escapar
a pesar que siempre...

¿Sabes que aun deseo estar a tu lado?
La soledad consume mi alma, la espada que use
para defender nuestro amor.

Es una inquietud que guarda mi corazón
lo que tuve que sangrar en sudor.

¿Sabes que aun deseo estar a tu lado?
La soledad consume mi alma, la espada que use
para defender nuestro amor.

Es una inquietud que guarda mi corazón
lo que tuve que soportar.

¿porque deseo este dolor?


♪♪♪


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La gran figura de la bestia era la de Elizabeth Küntzel quien por fin había tomado su forma como yokai, a diferencia de los demás era más grande y su pelaje era blanco como la nieve y sus ojos eran rojos como lava. En una gran velocidad se dirigió hacia a mí y salo tratando de alcanzar a Misaki, pero por su mala suerte ella ya estaba más precavida que antes.
   — ¡Humanos! Ustedes serán el banquete de esta noche. Me pregunto quién de ustedes vera la muerte del otro. — inmediatamente se acercó a mí su velocidad era sumamente rápido y solo pude ver sus colmillos tocando mi garganta, sin embargo, una gran ráfaga de fuego interrumpió a Elizabeth a que me convirtiera en su platillo de esta noche.
Mire a un lado y la figura de Emily apareció me sentía feliz que al fin aceptara nuestra alianza y la vez me sentía un poco molesto que ella fuera la quien me ayudara. Los restantes yokai vieron a Emily y en conjunto atacaron por todos lados, ella con una genialidad de movimientos destrozo a los ocho yokai que quedaban.
   — Pido disculpas, pero no pude resistirme en unirme a este gran banquete. Y más si es de madame Elizabeth Küntzel. — decía Emily sin presencia de Mihaela.
   — ¡Emily! Gracias por ayudarnos. — decía Misaki con un tono amable.
   — Gracias, creo que aún sigo siendo una basura. — dije con un poco de ironía.
   — No es tiempo de agradecer. Rápido vallan a rescatar a su amiga, ella debería de estar en el templo del zorro y ahí mismo estará Adolph Küntzel, no se confíen él es mucho más poderoso que esta perra.
Entre Emily y yo asentimos y nos dirigimos a la entrada principal del templo dejando atrás a Emily quien por experiencia sabía que sería mejor rival para Elizabeth, a pesar de que nos advirtió que Adolph era más poderoso que Elizabeth me di cuenta que quizás Mihaela nos ayudaría adentro del templo.

   — ¡Maldita humana! No fue suficiente terror ver a tu familia morir. Si hubiera sabido que un Nerlinger quedaba con vida seguramente no estuvieras aquí. Pero el rico olor de la sangre y sus viseras me segaron y no pude captar tu hedor de humano. — decía Elizabeth quien se había recuperado del golpe.
   — Pues ahora te arrepentirás por tu imprudencia, maldita perra. — dijo Emily quien acto seguido invoco una enorme espada y con ambas espadas peleo contra Elizabeth.

En el camino estando dentro de las afueras del templo vimos más yokai apareciendo entre las sombras, cada uno fue degollado o perdido más de un miembro o partidos a la mitad y esfumados por un vapor oscuro en el camino mire a Tanaka, quien lucía diferente en vestimenta, llevaba un hermoso kimono morado bordado con finas grecas de color rosa que sobresalían de su kimono, su hermoso cabello fue elegantemente recogido. Me detuve a contemplar su belleza y a la vez para encararla.
   — ¿Dónde está Mami? — pregunte.
   — Ahora ella se encuentra con el amo. — dijo sutilmente y sin titubear.
   — ¿Quiero que me lleves con ella? ¡ahora mismo! — rete a Tanaka con una mirada.
   — Lo siento, pero no puedo traicionar a mi señor. Tampoco puedo dejarte pasar como si nada. Caerás en mis manos. — al decirlo Tanaka saco una hermosa y filosa takana de su kimono, a diferencia del mío era más pequeño. — Azuma Daiki morirás aquí mismo.
   — Tanaka Kasumi, tu… en verdad me mataras. — dije algo perplejo ante esas palabras sin emoción. Misaki se acercó a mí, pero la detuve con mi takana que aún estaba desenvainada.
   — ¿Daiki? — dijo Misaki.
   — Lo siento Misaki, pero no rompas la promesa que nos hicimos antes de entrar. No te preocupes por mí, ve rápido hacia donde esta Mami y rescátala por mí.
   — Esta bien Daiki, si es lo que tú quieres iré a rescatar a Mami, así que alcánzame lo más rápido. — dijo Misaki quien se introducía al templo.
   — Azuma Misaki no será rival para mi amo, aunque fueran los dos seguramente morirían de una manera cruel, no fue mejor que ella se quedara a ver si es que no la querías involucrar en nuestra pelea. — decía Tanaka viendo entrar a Misaki en el templo, pero al mismo tiempo estaba viendo otra cosa. A un lado del templo había dos estatuas de unos zorros adornando la entrada del templo y justo ahí una sombra estaba observándome y cuando Misaki entraba al templo esta desapareció. Por un rato Tanaka comprendió lo que estaba viendo y rapido volteo a ver.
   — Es verdad Tanaka que mi hermano o yo somos rivales para tu dueño, pero mi hermana no está sola, ¿sabes? Jajaja.
   — ¡Demonios! A caso se trata de… — inmediatamente Tanaka se olvidó de mí y se fue a dirección donde había entrado Misaki, pero después sintió una fuerte brisa y después un aire, incluso miro a los arboles de cerezo que estaban danzando por el viento y finalmente después de haberme ignorado miro hacia mi dirección. La espada que sostenía era la causante de aquel viento tan repentino.
   — Lo siento Tanaka pero… — ella a completo mi frase.
   — …tendré que derrotarte ahora mismo. — Tanaka empuño su espada y sonrió de la misma forma que yo.

La pelea entre Emily y Elizabeth se desarrollaba en un combate a muerte donde cualquiera de las dos que cometiera el mínimo error podría costarle la vida.
   — Vaya, vaya realmente eres buena como para ser una simple humana, de echo eres mejor que cualquiera de las cuatro familias guardianes de las espadas elementales. — decía Elizabeth con un tono burlón.
   — He dedicado mi vida para esto, así que no pienso perder ante la asesina de mi familia. Te enseñare lo que he aprendido en Rumania y en Grecia. ¡Te demostrare lo que una simple humana puede hacer ante un yokai! ¡Elizabeth caerás en mis manos!
La pelea era extrema cada vez que se acercaba Emily ante su mayor enemigo, esta con facilidad lo esquivaba, pero entre más lo hacía; Elizabeth se quedaba con poco tiempo de reaccionar ante el poder mágico de Emily, ella como hechicera era capaz de creas más suministro mágico, una, dos, tres inclusive siete sellos mágicos rodearon a Elizabeth la cual estaba en su forma de espíritu en el mítico yokai. Por momentos Elizabeth se sintió acorralada en varios de sus intentos de escapar, lo que no sabía era que esos sellos mágicos que fueron creados para darle un golpe mortífero era más que una simple actuación una manera de distraer a la gran bestia de pelaje blanco como la nieve. La gran dama de negro tomo la forma de sombra ocultando su físico llegando un punto trasparente, sin dudas era ella una gran asesina y enemiga de los yokais más feroces que existen en el mundo espiritual. Desde la entrada de arriba se escuchaba que al mismo tiempo se ejecutaba un gran combate, un gran remolino de aire empezó agitar las ramas de los cerezos que adornaban el templo, quizás ese viento se ilumino en una fuerza mística que incluso parecía iluminar y dejando ver la corriente de aire, posiblemente se podía contemplar cerca de la colina. Para Emily era esencial acabar con su encuentro e ir con Adolph quien seguramente estaba esperando a Daiki o a Misaki.
   — ¡Ahora te enseñare la fuerza oculta de los cazadores de demonios! ¡ahhhhhhhh! ¡Rompimiento de la ley de ciclo!
Momentáneamente Emily desapareció o más bien se duplico en centenares de sombras, cada una de ellas con una voluntad propia, atacaron al mismo tiempo a Elizabeth, ella confundida sin saber quién era quien ataco al azar, pero la magia de Emily era más fuerte que incluso los siete sellos detonaron al mismo tiempo, la luz se pudo apreciar desde los más lejano de la colina, grandes llamaradas envolvieron a Elizabeth y cada sombra creo un total de siete sellos por cada centenar de sombras, es decir setecientos de sellos mágicos se impregnaron en el pelaje chamuscado de aquella bestia.
   — ¡Maldición como un humano le pude hacer esto a…! — decía Elizabeth sin poder comprender la gran fuerza de voluntad de Emily para crear esta estupenda jugada. Para cualquier espectador amante del ajedrez diría que esto era un ¡Jaque mate! Legítimo.
   — ¡Almas demoniacas encierren el espíritu de esta bestia! — acto después conjuro un hechizo poderoso en un lenguaje desconocido o nativo de su país. Entre los centenares de sombras apareció la figura real de Emily sosteniendo, más bien la espada de fuego de la familia Hayashi lucia con una forma diferente y un gran símbolo en medio de ella apareció con la forma de una llamarada de color rojo tatuándose cerca del mango y flotando, este creo una especie de cruz, para Elizabeth era imposible escapar por los setecientos sellos mágicos, su destino estaba sellado. La gran llamarada en forma de cruz partió en dos a Elizabeth y Emily abrió los ojos y dando un giro a la gran espada de fuego este paso de ser una cruz en una rueda de fuego el cual detonaba los setecientos sellos mágicos dejando a Elizabeth en cenizas.

Daiki quien tenía su propia pelea se enfrentaba a una de las yokai más poderosos, quizás Tanaka era especial entre los yokai lobos, pero sin dudas ella tenía un poder quizás idéntico a la de Elizabeth, sin embargo, para Daiki, siendo un inexperto le costaba estar a la par de ella, al utilizar todo su potencial pudo y con ayuda y esfuerzo derrotar a Konoe Hisao, pero enfrentarse solo y contra una gran personalidad como era la de Tanaka le hacia deficil, la espada de viento solo le daba tiempo para pensar en una estrategia, mientras el sudaba a gota gorda en su frente, Tanaka lucia como pez en el agua, no siquiera su hermosa cabellera se había desordenado de su lugar, era temible y a la vez dulce, como una rosa que era a simple vista hermosa y colorida, pero con un descuido sus espinas podían enterrarse en las yemas de alguien distraído por su belleza.
   — Tanaka, tú en verdad… — decía Daiki con un sudor en frio en su frente.
   — Lo siento, pero es lo que me ordeno padre. Si tan solo murieses en mis manos me sentiría feliz y tranquila de que no tengas que sufrir más, pero… — decía Tanaka quien daba un gran y sutil movimiento con su daga en posición de enterrarlo en el corazón de Daiki. — las sangre de los Azuma recorre en tus venas. El destino es cruel ¿sabes?
   — No, no te entiendo. — para Daiki ver a Tanaka le recordaba a su pequeña hermana, quizás si ella viviera posiblemente.
   — Daiki, sino peleas con todas tus fuerzas mi señor terminara con tu hermana a pesar de que ella sea ayudada por Lady Mihaela. — decía Tanaka quien elevaba su fuerza, aún mantenía su forma humana, jamás se había convertido en un lobo ni nada por el estilo, su mirada fría y su corazón helado hizo que el corazón dudoso de Daiki templara y en su nuca se hizo notar cuatro pequeños puntos los cuales brillaron en un tono oscuro.
   — ¿Tanaka Kasumi? — Daiki se colapsó en sus pensamientos y recordó aquella noche cuando Misaki y Akiha jugaban y la noche fatirica donde vio con sus ojos jóvenes e inocentes el desmembrado cuerpo de su hermana, si ella hubiese sobrevivido quizás hubiera tenido la misma edad de Kasumi. Nunca vio el cuerpo y solo pudo visitarla en su tumba.
Rápido Tanaka se dirigió al cuerpo inerte de Daiki, pero algo lo hizo que se detuviera dos sellos como escudo protegió el desorientado cuerpo de Daiki. Tanaka vio esto con deprecio pues esta magia no era más, sino obra de la Dama de negro Emily Nerlinger. Efectivamente Emily camino hacia Daiki y esta le dio una bofetada a Daiki para sacarlo de su trance.
   — Oye inútil, no que pelearías junto con tu hermana. — decía Emily molesta por el acto imprudente de su aliado. — en esta vida debes de dejar de lado los sentimentalismos, quizás algún día morirás por tu torpeza.
    — Es verdad, tienes razón. Debo de dejar a un lado este sentimiento, Emily podías hacerme un favor. — Emily miro a Daiki y comprendió.
   — No necesito que un niño como tú me lo diga, no soy una inútil a diferencia de ti. — decía Emily mientras sonreía un poco.
   — Gracias Emily. —  con esto Emily corrió hacia la entrada del templo.
   — ¡No te lo permitiré! — dijo Tanaka, pero se detuvo al ver las ganas de combatir de Daiki.
   — Dijiste que me derrotarías, creo que ya te tardaste para eso. — dijo Daiki cuyo rostro parecía decidido.
   — ¡Oh! Eso me gusta, aunque realmente hubieras estado muerto si no hubiese sido por el sello mágico que puso Emily como protección.
Ambos se encararon en un gran combate Daiki arrogo una feroz ventisca y la lanzo hacia Tanaka, ella lo esquivo desde un lado y rodo con habilidad para luego lanzar su daga hacia Tanaka para que este lo recibiera, pero Daiki conocía el poder de su espada y de su destino.
   — ¡Ahhhh! ¡ráfaga de viento cambia mi destino! — aquella espada en una especie de bumerán hizo que el viento cambiara de ir derecho a ir hacia su derecha y este a su vez impactarse en el cuerpo de Tanaka con una magnitud y simultáneamente Daiki recibía la daga en su brazo derecho el cual estaba ya lastimado en su último combate contra Hisao y la herida se había vuelto abrir ante la corta pelea que tuvo con Emily.
Tanaka quien no se trasformó nunca en una yokai quedo arrasada por la fuerte ráfaga de la espada de Daiki y lanzada hacia la derecha hasta que su cuerpo llego a una muralla de aquel templo. Sangre en su boca y heridas en su frente y su lujoso kimono ciertamente desgarrado no fue impedimento para que ella lanzara, aunque sea un golpe, pero Daiki despejando todas sus dudas arrojo la ráfaga con todas sus fuerzas, por un momento sintió como si su hermana Akiha le hablara o quizás fue el viento que hizo eco a sus efímeros recuerdos.
   — Bien hecho Daiki. — decía una moribunda Tanaka quien jamás se había convertido en un yokai.
    — ¡Tanaka! — corría Daiki sin darle importancia a su destrozado brazo. — Tanaka… Akiha tu…
    — Lo siento Daiki. — las lágrimas de Daiki bañaron el delicado rostro de Tanaka, más bien de Akiha quien inocentemente se disculpaba. — Gracias por quitarme las cadenas que me tenías atada a este mundo.                                                    
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[Luces de neón]

♫♫♫

Ve, camina hacia un nuevo futuro sin pensarlo.
Donde no estén presentes aquellos recuerdos.
El dolor derrama aquello que alguna vez quisiste
y puede cambiar el deseo de tu corazón.

Solo espera, solo espera y ten presente
que nunca estuviste solo en aquella situación.
Siempre estuve cerca de ti, aunque nunca lo notaste.
¡No retrocedas! ve al frente que algo bueno te espera.

Solo espera, solo espera y ten presente
que las luces de neón brillan en esta noche.
El tiempo lo cura todo de eso estoy seguro.


♪♪♪

***

En el próximo capítulo de Unmei no kaze el viento del destino (La noche del destino)

Unmei no Kaze [El viento del destino] Gran final Viernes 24 de agosto por Meta Crónica.

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