Combate Culinario


I
Terminé de servir los platos y cada uno de mis invitados tenía un platillo para disfrutar de una comida entre amigos. Estaba nerviosa porque hacía mucho que no cocinaba, y menos para alguien más. Así que esperé a ver las reacciones de todos cuando probaran el primer bocado. No supe si fue mi imaginación o fue real, pero el primer gesto de la primera que tomaba un pedazo del platillo y lo llevaba a la boca, abrió los ojos y sonrió. Hizo el sonido del clásico «mmm» y tomó más comida.
     —Esto está verdaderamente delicioso, Marta.
     No lo creí, hasta que me lo dijo de nuevo.
     —Está increíble. Delicioso.
     —Gracias. Hace mucho que no cocinaba y no sabía cómo quedaría.
     —Pues si llevabas tiempo, no quiero imaginar cómo quedarían cundo vuelvas a la práctica. O mejor aún, si quiero imaginar y después probar —dijo una más.
     —Favor que me hacen. —Respondía con el rostro sonrojado.
     —No estaría mal que asistieras a uno de esos concursos de cocina. Estoy seguro que ganarías. Fácil. —Fabián fue el primero que lo dijo y dio pie a varias voces apoyándolo.
     —No es mala idea. —Regina sacó su celular y revisó sus redes sociales—. Aquí dice que la fecha para ir al casting de la ciudad es en 2 días. Puedes ir.
     La comida se tornó en una sugerencia masiva y un apoyo apabullante para que me decidiera a asistir al casting. Yo había visto unas temporadas completas y sabía que la competencia era difícil, pero nunca me imaginé a mí en él.
     —Está bien. Iré a intentarlo.
     Todos prorrumpieron en aplausos y no me imaginaba que todos fueran por mí, por mis platillos. Era irreal.
     —Bueno, si no acabamos con esta comida me sentiré engañada —dije con un poco de humor para relajar los ánimos.
     Reímos y proseguimos con la comida.
II
Durante los dos días que me separaban del casting, cociné varias cosas, limitadas a lo que tenía en casa porque tampoco iba a gastar en comida que no usaría nunca más. Varios de esos platillos los compartí con mi esposo e hijos, y otros con mis vecinas y amigas. La mayoría de ellos tuvieron un resultado excelente, a otros les faltaba un poco de sal y otros una pizca de alguna especie para remarcar el sabor. Así fue mi entrenamiento, y así estuve lista para el día de asistir al casting.
     No estuvo cerca. Tuvimos que conducir varias horas para llegar al sitio que habían dicho. Terminamos con un cansancio enorme y un calor insoportable. Además, todo el sitio estaba al aire libre, sin ningún objeto que mediara entre el sol abrasador y nosotros.
     Cuando llegamos, el primer inconveniente fue encontrar estacionamiento, pues el lugar no había incluido eso. En segundo, el calor y la falta de sitios de hidratación (lo bueno es que nosotros habíamos llevado algunos refrigerios y botellas de agua). Por supuesto, los jueces y los de la producción que estaban grabando el proceso, sí tenían protección. En tercero, la multitud era enorme. Creí que asistirían unas 300 o 350, pero eran muchas más, quizá el doble. No había sitio por el que transitar libremente. Y todos nosotros tuvimos que esperar nuestro turno, bajo el sol y de pie. Claro que, cuando pasamos, nuestra energía ya estaba mermada. Aun así, dábamos todo.
     Esperamos un par de horas para que mi turno apareciera. Junto conmigo se presentaron 49 personas más. 50 participantes en cada media hora para presentar un platillo y otros minutos más para que los jueces degusten la preparación.
     Cuando yo caminé el pasillo para llegar frente a los jueces, la ansiedad me ganaba. Sentía que tropezaba y tiraba el plato. Sentía que volaba. Sentía que despreciaban mi comida y lloraba bastante. Pero sorpresivamente, cuando los jueces probaron bocado, hicieron el gesto universal de «es bueno». Y al parecer fue muy bueno porque fui una de las seleccionadas para pasar de nivel. Mi familia no cabía de la emoción, y yo menos.
     El camino de regreso fue igual de cansado, pero con una muy buena noticia a cuestas. Y una nueva preparación.
III
No les haré el cuento largo contando las 3 fases de eliminación por las que tuve que pasar para lograr ser una de las 20 participantes en el programa «Combate Culinario». Sí, fui seleccionada, y la emoción de ir escalando los peldaños para lograrlo valieron la pena.
     Fue un arduo trabajo de ir y venir, de asistir a sitios alejados de la civilización (no sé porque elegía esos sitios para las reuniones), de soportar el calor abrasador del verano, de la incertidumbre de lo que dirán los jueces sobre tus platillos. Pero todo valió el esfuerzo.
     Llegamos al set de grabación, los 20 participantes que lucharían por mantenerse en la competencia. Nos explicaron lo que deberíamos hacer, las reglas y el hecho de que nos mudaríamos a una casa donde todos los participantes viviríamos. Eso fue nuevo, no creía que fuera real, así que me emocioné.
     El primer día de mudanza fue impresionante. Todos los participantes llegaron con sus maletas y elegimos habitación. Hicimos una comida donde nos reunimos todos y nos presentamos como en la escuela. Desde ese primer día hice un par de amigas. Ellas fueron las que me consiguieron el veneno que utilicé.
     Sin lugar a dudas, era algo impresionante. No tenía nada con qué compararlo. Lo único que podría hacer era disfrutar y luchar hasta el final por ser la ganadora.
     Al siguiente día, sin descanso, nos citaron para el primer día de grabación. Todos salíamos y nos presentábamos ante las cámaras. Los jueces de la televisión entraron y se colocaron a un costado del escenario esperando su salida. Nosotros también. Así lo hicimos cuando mencionaban nuestro nombre, pasábamos al frente a tomar nuestro mandil y nos situábamos en nuestro lugar en la cocina.
     El primer día, el primer programa, fue todos contra todos en donde los jueces elegían los tres mejores platillos en la propuesta. No fui seleccionada, pero me salvé de ser una de las tres que se fueron a eliminación. Ese primer día, fueron expulsados dos participantes.
     El segundo día de grabación fue al tercer día de aquella primera prueba. Nos avisaron que saldríamos a otra ciudad para un reto de campo. Me emocioné porque sabía que sería espléndido, pero lo fue sólo en el viaje. Toda la producción estuvo mal acompañada de los demás técnicos, hubo errores en las grabaciones, el calor hizo que todo se pausara varias veces y los jueces usaban su poder para desaparecer varias horas e irse a descansar y refrescar.
     Una vez más, me salvé de a eliminación a pesar de que estuve en el equipo que perdió el enfrentamiento. Éramos el Rojo y los 9 participantes nos enfrentamos para decidir a los 3 que se irían a eliminación. Un compañero fue el que tuvo que retirarse.
     El regreso no fue nada bueno, pero al menos permanecía en la competencia. Nos habían dicho que el primer programa había quedado bien grabado y que se transmitiría en un mes. Nos mostraron un comercial que salió en televisión y en él salíamos varios de nosotros. Se estaba preparando otro con los restantes.
IV
Quizá crean que todo fue miel sobre hojuelas y que gané el concurso. Bueno, sí, lo gané, pero debido a algo que pasó.
     Cuando nos llamaron para grabar el tercer programa, me separaron del grupo al llegar al set y me comentaron que no era una mujer que atrajera particularmente miradas de apoyo. No supe que decir porque no entendí a qué se referían.
     —Lo que queremos decir es que, estamos analizando a todos de acuerdo a un estudio y tú eres la que menos apoyo tendría de la gente. No tienes carisma, no tienes una personalidad que sobresalga en el programa. Es por ello que serás la siguiente eliminada. No importa los platillos que hagas, los jueces ya están avisados para que comenten cosas negativas sobre ellos.
     Se fueron y me dejaron impávida, sin palabras. No sabía qué hacer. Una de mis amigas se acercó y me preguntó si estaba bien. Le dije que no y le expliqué lo que me había dicho la producción.
     —Pero, ¿cómo se atreven?
     —Está bien, no pasa nada. Así es la televisión. La búsqueda del raiting y de más espectadores que consuman.
     —Pues sí, pero no es justo que lo hagan sabiendo que eres una muy buena cocinera. Debes hacer algo.
     —¿Y qué puedo hacer? Todo lo que haga será sin importancia. Ya nada puede ser cambiado.
     —Tengo una idea.
     Se fue y volvió con un frasco transparente y un polvo negruzco.
     —Elisa y yo hemos estado guardando esto por varios días. Lo encontramos en un clóset de la casa y creíamos que nos sería útil en alguna ocasión. No pensamos que fuera tan pronto y en esta situación, pero creo que funcionará.
     Creo que se pueden imaginar que lo acepté. Que lo coloqué en una servilleta y tiré el frasco. Que lo usé en el primer platillo que nos pidieron realizar y que lo serví a los jueces. Quizá ellos eran los últimos que tenían la culpa, pero cuando quieres venganza no ves a quien va dirigida, sólo quieres sacar todo.
     Los médicos del programa sólo saben primeros auxilios referidos a cortaduras o quemaduras, pero si alguien ingiere veneno son más inútiles que los jueces en un programa arreglado. Los tres jueces murieron en el set a la media hora y todos gritaban y maldecían. Claro que no iba a decir que había sido yo, pero en su interior, los productores sabían que lo había hecho.
     Me dieron un trofeo de primer lugar, 200.000 pesos y un contrato de confidencialidad. A los demás participantes les dieron 50.000 y el contrato. Me dijeron que sabían que lo había hecho, pero no sabían cómo. El veneno resultó prácticamente eficaz y se disolvió a las horas. No salió en las autopsias.
     El programa se canceló y la edición del año no salió en televisión. Los comerciales fueron retirados. Curiosamente, nada de ello traspasó a las redes sociales. El asunto se olvidó, pero yo mantengo mi trofeo en la repisa y cuento la historia todas las veces que me la piden. Todo con una frase como moraleja: no se metan con la comida de nadie.


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4 comentarios

  1. Jajajaja!! Lo que menos esperaba era el final. Y la con la frase final, me has arrancado una carcajada. El relato esta bien redactado, bien seccionado y además es es muy ameno. Me he reído mucho.

    Un saludo y sigue así.

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    Respuestas
    1. Jajajaja muchas gracias!
      Estuve pensando mucho ese final, al ser hombre, y verlo desde su perspectiva era complicado. Pero qué bien que funcionó!
      Muchas gracias!
      Saludos y cuidado.

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