Crimen Y Castigo

En la actualidad, en todo tipo de arte (literario, visual, audiovisual, musical, etc.) se ha tomado a la muerte como un tema recurrente y con una enorme capacidad de reinvención. Esto es, se puede ver desde el hecho de que uno muera por enfermedad o por algún accidente, pero también se ha abordado, infinitamente, el tema del asesinato o el suicidio. En este aspecto, del asesinato u homicidio, también se pueden extender cientos de líneas narrativas y de diferentes géneros, pero hay uno que es de nuestro interés: el criminal con tintes psicológicos.
Hay grandes títulos como ejemplos de ésta última mención, pero nada como los clásicos para mostrarnos lo que ya, desde hace varias décadas, nos comenzaron a contar. El asesinato no sólo es quitarle la vida a alguien más, es sufrir las consecuencias (buenas o malas, desde la perspectiva del asesino) y esperar que el resultado de aquella acción legue al individuo. Por supuesto, hay miles de ejemplos de cada uno, de los que son viscerales y no sufren, y los que sí sufren un cambio por tal acción.
Fiódor Dostoievski nos muestra el ejemplo de aquel que, en su pensamiento, cree que el asesinato es sólo un acción más, con consecuencias, en la novela clásica Crimen Y Castigo.
SINOPSISRaskólnikov es un estudiante de Derecho que ha desertado de los estudios a pesar de que, el dinero que le manda su madre, alcanza para continuar, pero ese no es el problema, simplemente ha dejado de tener interés en el tema, así como en toda la vida. Pensando en lo que es la vida y en lo que tiene como finalidad, decide asesinar a una usurera, pero su hermana (de la usurera) también se presenta y las mata a las dos. Desde aquel momento, la historia se dividirá en dos: en las consecuencias que sufre Raskólnikov tras el hecho que creó, y la averiguación de la policía para atrapar al culpable.
Es muy difícil hablar sobre los clásicos por varias razones, y es que muchos han dicho mejores cosas de las que pretendo decir, y si digo algo nuevo, no será porque sea así sino porque tal vez no hayan leído lo suficiente para saber que existen innumerables artículos que estudian la obra de Dostoievski, en específico el presente libro. Pero esto no es una excusa para no hablar de él, es más bien una advertencia sobre lo que leerán, y es que contra grandes obras de este tamaño, poco se puede decir que no nos diga la propia novela.
La fascinante novela nos lleva por caminos psicológicos y turbulentos que, en cada capítulo (o escena, como dirían algunos más), sirve como presentación de un problema que debe sortear un personaje, es toda una tragedia que se va desarrollando sin un final previsible, aunque imaginemos varios de ellos. Es verdad que su extensión se siente grande, es una novela que se toma su tiempo para describir cada situación (tanto que cada uno de ellos es todo un capítulo), cada diálogo (tanto que hay monólogos de varias páginas que son extremadamente contundentes), cada personaje perfectamente construido y, aunque aparezca poco, se vuelve parte de la narrativa porque previamente lo conocimos muy bien.
Esto nos lleva, irremediablemente, al personaje principal, a Raskólnikov. En él se unen multitud de significados, de simbolismos y de mensajes que, desde su nombre (y así sucede con otros personajes, pero si quieren saber qué significan, pueden verlo en otros sitios) hasta su conducta, nos enseñan la psicología de un asesino (de un, es decir, sólo un ejemplo de lo que puede suceder, como ya mencionamos en la introducción, ahora tenemos gran cantidad de ejemplos).
Desde un inicio vemos su interés en el homicidio no sólo en su decisión por estudiar derecho, sino en el artículo que escribe y que cree se han olvidado de él, hasta que sale publicado recientemente. Su opinión de que todos tenemos derecho a matar a alguien me recuerda a «The Purge» aquel suceso que nos permite hacer lo que sea durante 12 horas, incluso matar. No creo que sea coincidencia, y quizá los creadores de la saga leyeron el clásico, pero una cosa es cierta, cualquier decisión que tomemos tiene consecuencias. Eso es lo que sufre Raskólnikov. Un cambio psicológico que lo lleva al cambio conductual, tanto que su enfermedad psicosomática lo hace vulnerable frente a la policía. Su actitud y sus acciones lo vuelven sospechoso (cosa que él mismo siente que debe hacer, desafiándose a sí mismo y a los demás, en su inteligencia).
La solución no es contar y desahogarse, como bien sucede cuando cree que Sonia es la única que puede entenderlo. También el propio oficial hace su investigación y sorprende al propio Raskólnikov en sus averiguaciones, y a nosotros porque, todo lo que hemos leído ha sido observado y escrupulosamente revisado por él.
Sería absurdo sólo mencionar que la novela habla del crimen y sus consecuencias en un joven de la media, así como la investigación para hallar al sospechoso. También nos trata de explicar el porqué de ello, el motivo de la decisión, el resquicio por el que el protagonista ve que es posible y normal asesinar a alguien. Ahora, viéndolo desde el punto de que estamos en 1880 (aproximadamente), las cosas, pro supuesto, eran diferentes y la injusticia estaba a todo su esplendor, el machismo, el servicio, todo era diferente, pero es curioso ver que la muerte de una usurera y su hermana sea motivo de escrutinio casi nacional.
Habrá que revisar notas y artículos que de ésta novela hayan nacido, así como la opinion de otros lectores, pero una cosa es cierta, y es que es un clásico no porque lo haya escrito un grande, ni porque muestre una manera exhaustiva de narrar, sino porque el tema y el desarrollo es endémico del autor. Dostoievski logra combinar lo psicológico con lo conductual, el pensamiento y la evidencia, los planes y la acción.
Ah, y dicen que ésta obra se encuentra como una segunda parte de una etapa magnífica del autor. El primero fue «Apuntes Del Subsuelo» (que ya reseñamos), y los siguientes son «El Idiota», «Los Endemoniados» y «Los Hermanos Karamázov», pues hay un crecimiento de evidencia psicológica y de personajes en ellas. Habrá que ver.
¿Por qué casi todos los crímenes se descubren tan fácilmente y por qué tan fácilmente se encuentran las huellas de casi todos los asesinos? [...] A juicio suyo, la razón principal consistía, no tanto en la imposibilidad natural de ocultar el crimen, como en el criminal mismo; todos los delincuentes, sean cuales fueren, experimentan en el momento de cometer su crimen, como un desfallecimiento de la voluntad de juicio, cuyo puesto viene a suplantar un atolondramiento fenomenal y pueril, precisamente en el instante en que más necesarias les serían la razón y la prudencia. Ese eclipse del juicio, ese desmayo de la voluntad, se apoderaba, [...] del hombre, al modo de una enfermedad, desarrollándose progresivamente y alanzando su máximo de intensidad momentos antes de cometer el crimen; durante la ejecución de este último, y aun algún tiempo después, persistía, según los individuos, acabando luego por desaparecer, como cualquier otra dolencia. El problema estaba en saber si es la enfermedad la que engendra el crimen, o si el crimen mismo iba siempre acompañado, por su misma naturaleza, de cierto género de enfermedad.

• FICHA TÉCNICA •
Título Original: Prestupléniye i nakazániye
Autor: Fiódor Dostoievski
Año: 1866
ISBN: 978-607-313-543-6
Páginas: 752
• FRASES •
• Cuando la inteligencia falla, el diablo la sustituye.
• No puedes imaginarte hasta qué extremo puede mentir el hombre.
• El poder únicamente se le da a quien se atreve a inclinarse y cogerlo.

 Calificación: 9/10 

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